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domingo, 31 de mayo de 2026

Domingo 31 de mayo: LANJARÓN

 

Aquí estamos de nuevo, fieles a nuestro castigo dominical, dispuestos a relatar la enésima gesta de la marcha oficial del Velo Club Maracena.

Hoy, último día de mayo, el mapa decía Lanjarón. Un destino idílico para cualquier ciclista que se precie de serlo... o para cualquiera que disfrute sufriendo bajo el sol. En la salida nos juntamos más de una veintena de valientes. Esto se está "profesionalizando" a niveles alarmantes; tanto es así que otra facción del club —entre ellos los hermanos Fernández Salas (Francis y Damián), José María y Goyo— se marchó a las vecinas tierras de Jaén a cumplir con la ardua tarea de representar al club en una prueba de fondo.

Por su parte, el comando de los incombustibles veteranos hizo honor a su nombre: marcaron su propio ritmo (es decir, el que les dio la real gana) para completar su ruta adaptada hasta El Zahor... o hasta donde las piernas (o las ganas de cerveza) dijeran basta.


Hoy la jornada nos ha devuelto varias alegrias:
- José Manuel, nuestro "pájaro": Ha decidido volver al nido para disfrutar de un día de bici. Da gusto ver cómo el club ejerce de faro: la gente navega por mares abiertos, pero en cuanto huelen el puerto, buscan la orientación de la grupeta y ahí está el Velo Club.
- Marcelo: Ha vuelto al tajo tras su lesión de muñeca. Ya no tiene excusa para no tirar del carro.
- Antonio Gutiérrez: Que, poco a poco y con paciencia divina, va regresando a la "normalidad" ciclista (si es que salir a sufrir un domingo se puede llamar normalidad).

En lo referente a lo deportivo, que es lo que nos interesa, la mañana empezó con un ambiente de alta diplomacia geopolítica. O lo que es lo mismo: nadie soltaba prenda. En los primeros kilómetros, le preguntabas a cualquiera y nadie sabía, nadie respondía. ¿Llegar a Lanjarón? Un misterio digno de Cuarto Milenio. El calor apretaba desde temprano y el personal empezó a buscar excusas preventivas. Los "aguilillas", hoy diezmados, andaban en las mismas, salvo Germán, que no dudó ni un segundo (siempre hay un inconsciente en el grupo), el resto movía la cabeza con una tremenda angustia existencial, debatiéndose entre cumplir y llegar a Órgiva o plantarse en Lanjarón.

Pero claro, van cayendo los kilómetros, el cuerpo se calienta y florecen los estrategas:
- Los de Talará: Decidieron que el libro de ruta era sagrado y que allí se daba por concluida la ida (y la fatiga).
- Los del "Ya que...": Como el ritmo era sospechosamente cómodo y fuimos en perfecta piña ciclista, se vinieron arriba y propusieron subir a Lanjarón.
-Los de Nigüelas: Alegando baja forma, lesiones varias y conjunciones astrales desfavorables, sabiamente decidieron dar la vuelta en el cruce de Nigüelas.

Al final, como siempre, cada uno llegó a "buen puerto" (básicamente, al bar que mejor le pillaba). Una vez más, el Velo Club demuestra que tiene un hueco para todos los niveles.

Toda esta descomunal procesión fue comandada de manera magistral por Miguel, quien desde el coche de apoyo supo capitanear al rebaño de ovejas descarriadas de manera exquisita. El delegado del día, Antonio Nievas, que se quedó estratégicamente con el grupo de Talará, estuvo pendiente de todo, demostrando una paciencia de santo en el punto de reagrupamiento de Bobadilla, esperando estoicamente a que llegara la última grupeta. 

Mención de honor para los aguilillas de hoy: Paquito, Germán y Larios. Ellos pasaron de diplomacias, desafiaron al termómetro y llegaron hasta el mismísimo Órgiva, aportando la nota de auténtico pundonor (o de bendita locura) a la jornada.


El regreso, como el "Celcius" ya amenazaba con derretir los cuentakilómetros, se solucionó por el "recorte" hasta Lecrín. De ahí, directos al punto de reagrupamiento y llegada a Maracena. Sorprendentemente, entramos sobre el horario previsto. Se ve que el calor no solo agobia, sino que también afila las ganas de llegar a la ducha. 

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domingo, 24 de mayo de 2026

Domingo 24 de mayo: TOCÓN - MONTEFRIO - PARAPANDA

 


Estaba yo pensando como iniciar la ardua y laboriosa tarea de darle forma a este espacio con la marcha de hoy. Y es que no nos falta detalle en este club. Montefrio siempre será un reto, lo mires por donde lo mires. Un reto y sobre todo un espectáculo de ruta porque estaréis todos conmigo en que si te gusta la bici, alli podrás disfrutar de todos los palos. Si además le añades, Parapanda, da igual por cual vertiente, pues ya ni os cuento.

En este caso, la ida era por Tocón previo paso por el recorte salvo los aguilillas que tenían marcado el paso previo por Illora para dar algo de aliento al resto. Desde Tocón, a Montefrio y desde ahí, tras el control de firmas y avituallamiento, vuelta al tajo para afrontar, primero la salida el pueblo, que se las trae, y como postre de la jornada, la subida a Parapanda por la peña de los gitanos, ahí es nada. Ya desde Illora, por la vega hasta el punto de reagrupamiento en Albolote con posterior llegada a Maracena.

Los veteranos, tenían como reto llegar a Alomartes por el recorte para volver sobre sus pasos. Y es que el club, el Velo Club se adapta a todos los ritmos.

Y hablando de Alomartes, me ha resultado curiosa una foto que me envía nuestro recientemente galardonado Manolo Ramal, hombre de peña que cumple con la labor de enviar fotos cada domingo de ee grupo de veteranos que no le temen a nada ni a nadie. En esa foto, se ve al protagonista junto al manantial del pueblo, porque Alomartes tiene su manantial, y de los grandes. 

Decía que resulta curioso porque siempre que pasamos por allí, o es bajando que vamos lanzados o subiendo que vamos "trillaos". La cosa es que nunca paramos, es más, nunca advertimos la presencia tanto del manantial como del molino que allí hay.

Pues Manolo Ramal y su equipo, como él lo llama cariñosamente, allí han parado lo que me ha dado a mi que pensar sobre la historia de ese lugar. Asi que ahí va, como quien no quiere la cosa:

" El manantial se encuentra en el casco urbano de Alomartes; sus aguas son recogidas por una amplia charca o balsa, junto a una gran plaza. Se trata de un manantial histórico, drenaje de la sierra carbonatada de Parapanda. En torno a sus aguas se asentó y organizó el núcleo de Alomartes, muy próspero en su época ya que, gracias a las aguas, hubo una rica actividad de molinos y lavanderías, estas últimas famosas en todos los contornos. Actualmente, las aguas son captadas para el abastecimiento de la población y regadío de su vega, si bien han mermado mucho de caudal por sondeos próximos.

Ubicado al pie de la majestuosa Sierra de Parapanda, el pueblo de Alomartes se distingue no solo por su entorno natural, sino también por la abundancia y calidad de sus aguas, que han marcado profundamente la vida y la historia de sus habitantes. En el corazón del pueblo, en una de sus plazas principales, se encuentra el manantial más emblemático: “La Fuente”.

Este venerado manantial es la principal descarga del sistema hidrológico de la Sierra de Parapanda. Su caudal brota con fuerza a través de 37 caños que desembocan en una amplia charca, testimonio vivo de la riqueza hídrica de la zona. Junto a ella, otra fuente de ocho caños complementa el conjunto, convirtiendo el lugar en un espacio de encuentro y frescor para los vecinos.

El agua de la Fuente fluye luego por una conducción subterránea hasta un pequeño arroyo que abraza el pueblo y se dirige hacia la fértil Vega, contribuyendo al riego de los cultivos. A escasos tres kilómetros de Alomartes se encuentran los antiguos Baños, cuyas aguas sulfurosas fueron utilizadas desde tiempos remotos para tratar enfermedades de la piel. Aunque hoy sólo quedan ruinas, en el siglo XIX aún se conservaban tres grandes recipientes cubiertos: dos de ellos se llenaban con el agua pura del manantial y el tercero recogía el agua derramada. 

La historia del aprovechamiento de estos manantiales se remonta a la época romana.  Durante siglos, las aguas de la Fuente no sólo sirvieron para el consumo o el baño, sino también como fuente de energía. Movieron cuatro molinos harineros que abastecían a la guarnición de Íllora en tiempos del Gran Capitán, cuando era alcaide de la villa. De aquellos molinos, aún se conserva parte del Molino de la Torre, testimonio silencioso de un tiempo en que el agua no sólo daba vida, sino también trabajo y alimento".


Seguro que ya no veremos de igual manera este manantial cada vez que pasemos por Alomartes. Es más, ya hasta nos fijaremos.

Especial mención hoy a las ganas de club que tiene nuestro compañero Enrique Atienza, que aún estando lesionado, convaleciente y con visibles signos de dolor y cojera, se ha plantado en el punto de salida y ha completado la ruta hasta Tocón para volver sobre sus pasos hasta Alomartes. Chaupeau por él.

Igualmente, el fin de semana ha sido prolífero en cuanto a actividad se refiere. Ayer sábado, nuestro compañero Paquito participaba con los colores del club en la Sierra Nevada Límite que este año había que tratarla de usted y hoy mismo, Miguel Angel Larios hacia lo propio con una prueba de MTB dejando el pabellón del velo club rozando lo más alto del podio. Bravo por ellos.


Por lo demás, la marcha se ha completado sin incidentes que reseñar, con absoluto compañerismo y como mandan los cánones, con rigor, disciplina y amistad, mucha amistad.


lunes, 18 de mayo de 2026

Domingo 17 de mayo: CACIN - EL TURRO - MORALEDA DE ZAFAYONA

    Fin de semana movidito y completo en lo referente a participación se refiere. Mientras unos cumplian con sus obligaciones electorales (que han sido varios) otros cumplian con el calendario de ruta con una marcha bastante atractiva: Cacin, el Turro y Moraleda con el añadido de volver por Loreto, Brácana (los aguilillas además podían llegar a Tocón), el recorte y la vega para llegar a Albolote y Maracena.

    Otros, que también los hubo, entre los que se encontraban Jose María, Damián, Franci, Andrés, Patxi y Germán, cumplían con la sana tarea de representar, y de que dignísima manera, al velo club en la prueba de MTB organizada por JUNTOS BIKE.

    Nuestros veteranos, Manolo y Joaquin, cumplían también con su particular calendario dándole al club un toque de veteranía que ya lo quisieran muchas peñas de Granada.

    En definitiva, un fin de semana de lo más variopinto en la que el velo club sigue y sigue sumando kms por las carreteras de nuestra provincia. 

    La anécdota del día, que también la hubo, la protagonizó el punto de control de firmas y avituallamiento en la Moraleda, que, dados los precios que se gastan por la zona del cruce más bien parecían estar en la Moraleja (Madrid) que en Moraleda de Zafayona (Granada). 5,50 € un desayuno. 

    Ciclistas del mundo, avisados estáis.





 

lunes, 11 de mayo de 2026

Domingo 10 de mayo: COLOMERA - CERRO CAURO - LINMONES

    Dice el refrán que hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo. Y que razón tiene. Bueno la verdad es que todos los razones tienen un denominador común, que todos son verdad. Si no, no serían refranes, eso está claro.

    Hablando de verdades, lo que si está claro es que con tiempo como este el club parece un carnaval, una especie de exhibición de todo tipo de prendas. Los hay que se aventuran y se "tiran al barro" con ropa corta, como si de verano se tratase. Luego están los que "tipo cebolla" que van quitándose cáscaras a medida que el terreno se va inclinando empezando con ropa de invierno y terminando de corto. También los hay que aguantan más que un buzo. Que se visten de invierno y terminan de invierno, con una fidelidad a la manga larga que casi roza la espiritualidad. Y por últimos, los del chubasquero que se lo ponen en febrero y lo aguantan hasta bien entrado el verano, no vaya a ser que nos sorprenda una tormentilla por ahi. 

    Así las cosas, las jornadas como las de hoy en las que el fresco sea apodera del ambiente pero no se sabe bien si luego "levantará el día", el club parace una demostración de poderio de vestimentas en las que se exhiben todo tipo de complementos, todos ellos muy necesarios para la práctica de este bello y noble deporte, a saber: gorras, bandanas, bragas, guantes de largo, guantes de corto, perneras, manguitos, chalecos, cortavientos, chubasqueros, etc, etc, etc.

    Y es que este domingo amanecia la cosa como para justificar todo el desfile. Hacía fresco y las previsiones eran de lluvia y, cuanto menos, viento. Al final bno ha llegado la sangre al rio con la lluvia pero si con el viento ya que en el regreso, según datos ofrecidos por nuestro cronistas habituales, si que ha soplado de lo linto.

    La marcha se las traia. Tenía la dificultad típica de una marcha rompe piernas donde la mayor dificultad se presentaba en la ida ya que el regreso era un mero trámite desde Puerto Lope ya que todo el terreno es practicamente favorable.

    Pero en la ida era otra cosa. El libro marcaba el paso por Colomera como aperitivo para llegar a Cerro Cauro previo paso por la presa del pantano de Colomera. Desde ahí la cosa empieza a complicarse con un terreno mucho más exigente hasta llegar a Limones. Los "aguilillas" podían demostrar su poderio subiendo a Moclín mientras el resto deberían dirigirse a Puerto Lope, punto de encuentro de grupetas  ya que los veteranos, debían cumplir con su tarea pasando por Pinos Puente y Tiena. También los hubo que considerando que el trazado era demasiado exigente por un lado y muy liviano por otro, añadíó al trazado veterano la subida a Moclín terminando el Puerto Lope para volver todos por el mismo sitio.

    Al final buen día de ciclismo.



lunes, 4 de mayo de 2026

Domingo 3 de mayo: CIRCUITO DEL LEGIONARIO

 

Como sucede en las grandes citas, la carretera no tardó en poner a cada uno en su sitio. Tras las primeras escaramuzas, el grupo se fragmentó de forma natural: Los Veteranos, maestros en eso de la gestión del esfuerzo, cumplieron con su objetivo en Ventas de Huelma, demostrando que la experiencia es un grado. En Agrón, algunos decidieron emprender el regreso por diferentes motivos personales o laborales, mientras que las unidades más constantes siguieron adelante, disfrutando de un campo espectacular que regalaba olores y colores únicos esta primavera. Por contra, los aguilillas, incluso los más rápidos, optaron por la prudencia reservando sus garras para mejor ocasión considerando que el trazado oficial ya era suficientemente exigente como para buscar complicaciones extra con la ruta TOP.

Y es que el circuito del Legionario se las trae, vaya que si se las trae. No le falta detalle y con él no valen excusas. En esta ocasión, la entrada la hacíamos por Agrón previo paso por Santa Fe, La Malahá y Ventas de Huelma. Una vez coronado el puerto del Lucero ya solo era cuestión de dejarse caer hasta Jayena.

El regreso, lejos de ser un mero trámite, se presenta con el plato fuerte del día que, por si fuese poco lo andado hasta el control de firmas, te lanza el órdago de un puerto de 10 km, Puerto Nuevo se llama, y que como lo tengas que afrontar con calor, la cosa se complica el doble. Al menos, en este año nos hemos librado.

Una vez coronado el cruce de Jayena, el panorama cambia. El terreno se vuelve mucho más benévolo y llevadero, permitiéndonos rodar con soltura de vuelta a Maracena aunque eso si, con el cansancio en las piernas, pero también con la satisfacción de haber superado un trazado que, un año más, ha demostrado por qué se le llama "El Legionario"

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