domingo, 29 de marzo de 2026

Domingo 29 de marzo: RESTAURANTE 402

En el 402

 

Crónica de un Domingo de Ramos (o cómo Eolo nos tomó el pelo)

Cerramos marzo con un Domingo de Ramos de lo más "místico", haciendo honor al dichoso refrán de "marzo ventoso". Solo falta que se cumpla lo de "abril lluvioso" para que, en lugar de pedalear, tengamos que sacar la piragua y quedarnos en el dique seco. Una paradoja sin igual: no poder salir a la carretera por culpa del exceso de agua. Brillante.

Y es que Eolo, que se cree el protagonista de la película, no quiso despedir su mes sin dejar su "pequeña" huella. Lo que sobre el papel era una marcha de puro trámite, una salida para estirar las piernas sin mayor dificultad, se convirtió en un calvario bíblico. Especial mención a los valientes de las ruedas de perfil ancho, que hoy no llevaban bicicletas, sino velas de barco sin timón.

En una mañana "fresquita" (por no decir que hacía un frío de mil demonios), gracias al simpático cambio de hora que nos robó el sueño, nos juntamos más de treinta iluminados. El plan era "merendarnos" la ruta sin despeinarnos: El Chaparral, Cubillas, Deifontes e Iznalloz. Incluso tuvimos el detalle de hacer turismo por el puente romano, básicamente porque la carretera principal sigue hecha un desastre por las lluvias. Un entorno idílico, si no fuera porque el viento nos quería escupir de la calzada.

Decía que la brisa era ligera, casi imperceptible... hasta que llegamos al Chaparral. Allí, la "patita" del viento se convirtió en la coz de un mulo. Un viento del norte encantador que nos obligó a aferrarnos al manillar como si nos fuera la vida en ello. Ni una tregua, oiga. Unos metros de calma en algún recodo solo servían para que el siguiente bofetón de aire te pillara desprevenido.

Atravesar Iznalloz fue lo más parecido a entrar en un búnker; las fachadas de las casas nos salvaron la vida por unos minutos. Lo "mejor" del día fue que, al llegar a La Nava y el 402, el viento por fin soplaba a favor. Un detalle feo habría sido que, además de subir, tuviéramos que luchar contra el aire. Gracias, Eolo, por tu infinita generosidad.

Mientras el resto recuperaba el aliento, tres héroes —Raúl, Abraham y Miguel Ángel— decidieron que no habían sufrido bastante y tiraron hacia el Zegrí. Y aquí es donde la estadística desafía a la lógica: Raúl pinchó. Un retraso de nada para animar el avituallamiento rápido y vuelta a la carga.

Los tres en el Zegri

El festival del pinchazo (Edición Especial: Raúl)

De vuelta, con el viento de cola, rodábamos a una velocidad de crucero que hasta nos hacía parecer buenos ciclistas. En Deifontes nos encontramos con la grupeta de Jorge, Atienza, Antonio y su sobrino Lucas. El pobre Lucas ha elegido el Velo Club para estrenarse; esperemos que no haya salido huyendo después de ver el percal.

El grupo se fraccionó. Algunos nos quedamos rezagados, con Lucas y compañía y los más animosos tiraron delante con el coche de apoyo escoltando que hoy iba comandado por Rafilla y en un futuro no muy lejano por el nada más y nada menos que el futuro campeón del mundo de carretera  (ojo al dato) ... y con Raúl. Porque sí, volvió a pinchar. Van dos.

Llegamos al punto de reagrupamiento y, tras una espera que ya olía a chamusquina, aparecen los rezagados con cara de pocos amigos. ¿Adivináis? Raúl, tercer pinchazo. Un hat-trick en toda regla. En el fútbol le habrían regalado el balón, aquí solo le regalamos miradas de compasión, cámara de recambio (y algún que otro chiste).

Pero la épica no termina en la carretera. Ya en la seguridad de su hogar, con la bicicleta aparcada, Raúl pinchó por cuarta vez. Un póker de pinchazos en una sola mañana. Menos mal que el último fue en el salón, porque si llega a ser en la calle, igual vuelve a casa en grúa (¿cogéis el chascarrillo?)

¿A ver quién es el guapo que supera eso el próximo domingo?

Por contra, los veteranos, cumplian con su rutina llegando a Deifontes, capeando el vendaval como mejor podían para regresar sobre sus pasos a Maracena.

Jorge, que ha llegado hasta Los Arcos

La recompensa después de la batalla


AVISO IMPORTANTE: 
Aprovechamos para informar que nos hemos visto obligados a cambiar el itinerario de la marcha del domingo que viene (5 de abril). La carretera de acceso a Huétor Santillán está cortada por desprendimientos lo que imposibilita el normal desarrollo de la jornada. Igualmente, desconocemos el actual estado de la carretera que baja a Quéntar desde el Alto del monje y la carretera de Dúdar por lo que la Junta Directiva ha tenido a bien cambiar la marcha. En su lugar, tenemos MELEGÍS, un buen destino para la época del año que estamos. 
De todo mandaremos más info conforme se vaya pasando la semana.

domingo, 22 de marzo de 2026

Domingo 22 de marzo: CASTILLO TAJARJA


    La primavera ha nacido este año con la seguridad de quien se sabe fuerte. El invierno, generoso en aguas y fríos, le entregó la savia necesaria para que el paisaje estallara en un motín de colores. 

    El Velo Club aceptó el envite de la mañana con una ruta de trazado atractivo. El itinerario nos dictaba cruzar el umbral de la Vega, atravesando los dominios de Fuente Vaqueros, ese rincón que hoy hollamos por partida doble en la ida y en la vuelta para luego buscar el horizonte en Cijuela. Pero la paz del llano se quiebra al enfilar hacia Chimeneas. Allí, el camino se yergue y el asfalto se levana como un muro de voluntades.

    Subir al Castillo Tajarja es siempre un acto de fe, pero hacerlo por esta vertiente exige un pacto con el propio cuerpo. Las rampas se suceden sin tregua, carentes de mezquindad, imponiendo su ley de porcentajes severos. El cristal del Garmin, ese oráculo moderno que lucimos orgullosos todos en el manillar, deletreaba con frialdad nuestra agonía: 11%, 12%, hasta rozar el 14%.

    Sin embargo, el dolor de las piernas encontraba consuelo en la retina. El antiguo secano, redimido por la lluvia, se nos revelaba como una Toscana inesperada. Lomas de una redondez casi femenina se vestían de un verde vivo, mientras árboles solitarios e impertérritos se alzaban como protagonistas de un cuadro, proyectando sus sombras soberanas sobre la alfombra verde del campo. Sobre nosotros, un cielo de un azul cobalto, salpicado de nubes blancas, como de algodón, completaba la composición de una naturaleza en estado de gracia.

    Parecíamos una serpiente, pero no multicolor, sino monocroma, donde el amarillo tomaba el protagonismo sobre el verde del campo con una marea que ondulaba sobre el asfalto, capeando los porcentajes con la dignidad del ciclista que sabe que cada pedalada es una victoria sobre el cansancio.

    El regreso, aunque más liviano por Peñuelas y Láchar, trajo consigo la anarquía propia de los espíritus libres. Hubo quien, ignorando el trazado reflejado en el libro de rutas, la cartografía digital de sus flamantes “garmin” y los avisos el día antes en el grupo compartido, decidió trazar su propio itinerario por rutas inciertas.
- Yo que sé…. Yo he visto a unos tirar para delante, y yo me he ido detrás -afirmaban al unísono conforme iban llegando a un improvisado reagrupamiento-.
    Fue entonces cuando el coche de apoyo, con la paciencia del perro pastor que conoce a su rebaño, tuvo que salir al quite, reuniendo a los extraviados para devolver la armonía al grupo.

El regreso a Maracena fue un remanso de paz ya con un rodar tranquilo de regreso a nuestros templos particulares tras el reagrupamiento en Albolote.

    Los veteranos, custodios del pundonor, cumplieron con holgada suficiencia con el dictado en el calendario, que era llegar a Chimeneas regresando sobre sus pasos con la entrega de quien tiene la veteranía por bandera.

    Por otro lado, los hermanos Fernández Salas, Francis y Damián, participaron ayer en la Guzmán El Bueno, en modalidad de montaña, representando al Velo Club, dejando como siempre, el pabellón bien alto.

domingo, 15 de marzo de 2026

Domingo 15 de marzo: EL SOTILLO


El grupo en El Sotillo esperando pacientemente a que se descongestione algo la carrera

El invierno bosteza sus últimos fríos, consciente de que la próxima vez que nos calcemos las calas, la primavera ya habrá reclamado su trono. Hoy, nuestro destino era El Sotillo, ese rincón de belleza serena que aguarda tras cruzar el siempre difícil paso de Iznalloz. Allí, la carretera se desenrolla como una cinta de seda, cómoda y amable, invitando a una ascensión pausada, de esas que permiten al ciclista reconciliarse con su propio aliento en mitad del silencio.

Sin embargo, la soledad habitual de la ruta —esa que solo suelen interrumpir algún coche — hoy se vio asaltada por la vida en movimiento. El Circuito de Diputación de Atletismo transformó el paraje en un hervidero humano: catorce kilómetros de esfuerzo compartido por más de mil corredores que, como un rosario infinito de colores, serpenteaban por las cuestas del Sotillo.

¿Resultado? Iznalloz, envuelto en el bullicio de la competición, se convirtió en un laberinto de difícil salida con un caos circulatorio tal que incluso nuestro coche de apoyo, vencido por la marea humana, tuvo que rendirse al asfalto y dejar que sus ocupantes, Miguel como conductor y Jorge como delegado de marchas, alcanzara el control de firmas a pie. Es el triunfo del deporte en fin de semana: una invasión necesaria que altera el ritmo, pero que vibra con la energía de quien lo practica.

Hoy, nuestra hoja de ruta, que dictaba el paso por El Chaparral, el cubillas, cortijo de los arenales, Deifontes e Iznalloz y El Sotillo, se vio alterada por el gentío. Mientras los "TOP" buscaban la Venta La Nava y los veteranos acortaban distancias, el grupo se vio forzado a buscar refugio, ante un Iznalloz desbordado, desandando lo andado hacia Deifontes para avituallar "como Dios manda", lejos del fragor de la carrera.

La vida bajo el manto de un almendro en flor
Mientras unos reponían fuerzas, otros se entregaron al placer contemplativo. Allí, bajo el manto protector de un almendro en flor, se refugiaron del viento gélido que aún reina en la zona, buscando el calor de un sol que ya empieza a prometer mejores días.

Tras el breve reagrupamiento de quienes lograron su café en Iznalloz y quienes aguardaron en Deifontes, el grupo volvió a Maracena llegando, a pesar de todo, sobre el horario previsto.

los veteranos con algunos de los reagrupados

Los veteranos, que hoy han ejercido de reagrupadores improvisados, han unificado varias grupetas en una sola ya que algunos han dado, por motivos varios, por finiquitada la ida en Iznalloz omitiendo la concurrida subida al Sotillo.

domingo, 8 de marzo de 2026

DOMINGO 8 DE MARZO: VENTAS DE HUELMA


En Ventas de Huelma


Pues ni una gota señores. Vamos, que ni en el mejor de los pronósticos meteorológicos nos vaticinaba que no íbamos a hacer uso del chubasquero. Cosas del tiempo, que le vamos a hacer. La previsión era que a partir de las 9.00 la lluvia sería la protagonista y así ha sido, pero de manera totalmente al contrario, o sea, por su ausencia. 

Y mejor para nosotros, oiga. Que no nos la prometíamos muy felices esta mañana y algo hemos tenido que hacer bien para que el Dios Thor nos deje tranquilos al menos hasta mediodía que es cuando a descargado, por unas zonas más que por otras.

Hoy teníamos marcado en el calendario Ventas de Huelma. Una rutilla muy cómoda y disfrutona que nos haría llegar allí previo paso por el Alto de la Malahá, al que hemos subido por ambas vertientes, tanto en la ida como en la vuelta.
En el regreso había que bajar a Ácula y Chimeneas para tomar los desiertos, que con las lluvias tienen poco espíritu desértico ya que sus campos, curvos y pausados a la vista, lucen de un esplendoroso verde que no deja indiferente a nadie.

A las 9.15 partíamos, un total de 27 osados, como decía, chubasquero en ristre (aunque algunos lo hayan dejado in extremis y, literalmente, encima de la mesa. Y partíamos todos juntos, como ya va siendo habitual esta temporada, con un ritmillo más que cómodo para todos hasta las Gabias que es donde empezaba el "baile". Varias grupetas suben el alto de la Malahá, con un coche guardián comandado por nuestro Miguel y un José Luis Uceda que hoy ha respondido a nuestra invitación a ejercer de delegado, (bravo por él), para afrontar la bajada de manera escalonada.

Jose Luís Uceda, flanqueado por Jorge y Javi Cañavate

Los que teníamos la intención de cumplir con el itinerario oficial hemos provocado un reagrupamiento en la carretera de "la longaniza" para llegar a Ventas de Huelma. Los de delante, cumplían fielmente con el itinerario alternativo TOP que contemplaba pasar por Escúzar antes de llegar a Ventas y si las circunstancias lo permitían llegar también a Ochíchar (la TOP TOP, según Roberto).

Así las cosas, el escalonamiento en Ventas ha sido ejemplar para que todos desayunemos con tranquilidad y tras la foto de rigor, en la pantera, pero sin pantera, iniciamos el regreso, todos juntos de nuevo, salvo una "grupetilla" de cuatro compañeros que lo hacían con anterioridad, por diversos motivos personales y previa comunicación al delegado de marchas.

El rodar, hasta Chimeneas, fuerte pero sin sobresaltos y por los desiertos, respetuoso para que todo el grupo permanezca unido. Ha sido en la Malahá, en los primeros metros de la subida, cuando "los aguilillas" comienzan de nuevo su vuelo, dejando por detrás a los que prefieren una subida más cómoda. 

Tras un regrupamiento de efectivos en la bajada y con u ritmo cómodo, llegamos a Bobadilla todos, una vez reagrupados, para Maracena donde cada uno ha tirado para su templo.

Nuestros veteranos, han cumplido con su itinerario que era llegar hasta La Malahá afrontando ambas subidas por las dos vertientes como dos campeones.

Manolo y Joaquín, coronando el Alto de La Malahá

Mientras, nuestro compañero Enrique Atienza representaba al Velo Club en la prueba "CUNA DE LA LEGIÓN" en Ceuta, que no está nada mal. Bravo por él también.

domingo, 1 de marzo de 2026

Domingo 1 de marzo: DEIFONTES (por Caparacena)

    Esto va que vuela señores. Entramos en marzo, el mes en el que la primavera nos llega marcando el preámbulo de la época con las marchas más exigentes de la temporada. Poco a poco nos iremos adentrando en las rutas cargadas de kms y desniveles.
Por contra, hoy, como aperitivo teníamos una rutilla novedosa, si bien es cierto que no es la primera vez que vamos por esos lares pero siempre la hemos hecho en sentido inverso. 

    Deifontes siempre es un buen destino y, aunque solo tenga una vía de acceso, en el mundillo ciclista nos las ingeniamos para llegar con los kms correspondientes.

    La de hoy era, como decía novedosa. Debíamos ir a "llanear" un rato por la vega, concretamente por la silenciosa hasta Pinos Puente y desde ahí tomar dirección a Caparacena para llegar al Cubillas y ya tirar millas hasta Deifontes. El regreso, nuevamente hasta el Cubillas para llegar al Chaparral y afrontar la subida a Güevejar para dejarnos caer a Pulianas, Peligros y Albolote donde, después de un breve reagrupamiento cada uno ha tirado para su cortijo.
También teníamos como novedad ajustar los horarios de salida. Un cuarto de horilla antes, aprovechando que cada vez amanece más pronto. En esas estábamos cuando el grupo al completo, que pasaba de la treintena, partía hacía la vega, a excepción de nuestros veteranos que tenían marcada la ruta a Deifontes por Albolote y el Cubillas directamente.

    Como decía, partía el grupo al completo. Da alegría rodar los primeros kms viendo esa gran marea amarilla abandonar Maracena escoltados por nuestro incombustible Miguel a bordo del coche de apoyo. Hacía buena temperatura y había ganas de rodar por lo que el grupo, compacto, pone velocidad crucero hasta Pinos Puente donde, a las primeras de cambio se forman tres grupetas con diferentes ritmos. La llegada al Cubillas no marcan diferencias muy significativas. Desde cola de grupo se ve, no muy a lo lejos, primero un grupillo de varias unidades y un poco más adelante, el resto.
Desde el Cubillas, la cosa cambia. Parece que el retorno marca la ida y hay que ir guardando algo de fuerzas para Güevejar por lo que la goma se va estirando poco a poco. Eso si, la grupeta del medio y la de atrás casi se tocan las manos como aquel que dice pero la de delante, vuela rumbo a un cercano Deifontes. Tal y como establece el calendario, y para evitar diferencias abultadas, los delante tienen la opción de ampliar un poco el recorrido hasta Iznalloz, o hasta donde buenamente consideren oportuno, para volver sobre sus pasos y así, dar algo de aire a los detrás.
Y así ha sido. La llegada al control de firmas, fijado en el Restaurante El Nacimiento se hace de manera escalonada, tres grupetas con apenas 5 o 10 minutos de diferencia en total entre unos y otros, que es lo que se pretende, lo que le ha dado algo de "vidilla" a las pobres camareras, que eran tres, que atendían el local con toda la paciencia del mundo, sorteando los envites del personal vestido de amarillo,  sobre todo cuando Rafa Malagón pedía por 534 veces su deseada y más que merecida tostada de aceite y tomate.

    Tras el refrigerio, foto de familia y vuelta al tajo. El pelotón compacto de nuevo. Nuevamente da gusto ver rodar así a la tropa. Tocaba ponerse el traje de faena y en las primeras de cambio, en la "cuesta de las cabezas", vuelta a las grupetas, con poca diferencia entre unas y otras pero con el ritmo amoldado a las posibilidades de sus integrantes.

Foto de familia

    En ello estamos cuando comienzan las primeras rampas, nada más pasar El Chaparral. Menos mal que el día de hoy no nos ha castigado con el sol. Un nublado y un vientecillo "amable" nos corteja hasta mediada la subida cuando, nuestro compañero Agustín Morón ha terminado en el suelo por un "afilaor" con una rueda de delante. Nada que lastimar, salvo el susto, y tras una breve revisión de la flaca, retomamos la subida.

    Por cierto, ¿sabéis como se llama la última subida que corona Güevejar?. Que bonito es cuando una carretera tiene su nombre en el argot ciclista. Seguro que conoces más de una: La silenciosa, la longaniza (la que va de La Malahá a Ventas de Huelma), la cuesta de la Parra (ya en desuso debido a la autovía pero es la que iba desde el surtidor pasado el cruce de Deifontes hasta el 402), los caracolillos de Vélez y la que nos ocupa hoy, la "cuesta del olivo". Una cansina y repentina cuesta de apenas dos kms que comienza minándote poco a poco y que en los últimos 300 m se pone con un 12-14%.
Pues esa "cuesta" la hemos subido hoy, con reagrumiento arriba, improvisado por parte del personal,  como protagonista anónima ya que pocas veces, está dentro del calendario. 

    La llegada al reagrupamiento en Albolote, previo paso por Peligros, y bajando por el Juncaril llegando a Maracena con un horario más que bueno, sobre las 13.00 h, que no está nada mal.
Los veteranos en acción

FOTOS