domingo, 15 de febrero de 2026

Domingo 15 de febrero: OFRENDA FLORAL A LA VIRGEN DE DORLETA Y A NIGÜELAS

 

A las nueve de la mañana estábamos citados. Hacía más frío de la cuenta, pero allí permanecíamos, firmes al pie de la imagen de nuestra patrona, la Virgen de Dorleta: primero el Velo Club Maracena y, poco después, los amigos y compañeros del Grupo Cicloturista Maracena.

Tras unas breves palabras de Carlos Porcel, alcalde de Maracena, y de Amabel Adarve, concejala de Fiestas, ambos grupos recibimos sus deseos de una feliz temporada. A continuación, tomaron la palabra los representantes de los dos clubes, quienes insistieron especialmente en la importancia de la seguridad en carretera. El acto concluyó con la tradicional ofrenda floral, precedida por las palabras del párroco de Maracena, que nos recordó el significado de tener patrona y el sentido de la protección de la Virgen de Dorleta.

En lo deportivo, la jornada comenzó con un recorrido por las calles de Maracena como antesala de nuestra ruta. Finalizado el trazado urbano, velocidad de crucero y a rodar, que de eso se trata.

En el calendario figuraba una ruta “bonica”: Olivares, Tiena e Íllora. Sin embargo, las lluvias persistentes de las últimas semanas habían provocado desprendimientos y desbordamientos en algunos tramos, por lo que la Junta Directiva, con buen criterio, decidió priorizar la seguridad y sustituir la marcha prevista por la correspondiente al próximo domingo, establecida en Nigüelas.

A las diez en punto poníamos rumbo a la carretera de la costa. Las ganas eran evidentes y, en los primeros escarceos, los “aguilillas” pusieron tierra de por medio marcando su propio ritmo. Por detrás, un nutrido grupo componía la marea amarilla, esperando unos a otros y avanzando con mayor calma para completar la ruta.

Al llegar a la zona del Puntal apareció el dueño y señor de la jornada: el dios Eolo, dispuesto a hacerse notar tanto a la ida como a la vuelta. En días así uno recuerda aquellas palabras de Perico Delgado: «En la bici, todo molesta salvo el aire, que siempre da de cara». Y razón no le faltaba. No sabemos cómo se las ingenia Eolo para enterarse de que pasamos por allí, pero al coronar el Suspiro comenzó a soplar un aire gélido y persistente que no nos abandonó hasta bien entrado el recorrido.

Algunos cumplieron con el trazado completo subiendo hasta Nigüelas; otros dieron por concluido el compromiso ciclista en El Zahor, junto a nuestros veteranos más ilustres, Manolo y Joaquín, que, lejos de amilanarse, allí se plantaron desafiando cualquier inclemencia.

En el regreso, ya por la “vía romana”, intentamos resguardarnos del viento con la esperanza de que soplara a favor. Pero poco dura la alegría en casa del pobre: volvió a castigarnos de cara y, en ocasiones, de costado, obligando a quienes llevan ruedas de perfil ancho a realizar un sobreesfuerzo adicional.

Por si fuera poco, en el paso por Alhendín nos encontramos con el carnaval y tuvimos que esperar pacientemente a que el pasacalles, bien nutrido de participantes, completara su recorrido.

La llegada a Maracena se produjo muy por encima del horario previsto, rozando ya las 14:00 horas.

La próxima semana, si el tiempo lo permite, comenzaremos a rodar con la normalidad que marca nuestro calendario. Y, como siempre, con la ilusión intacta.




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