Como sucede en las grandes citas, la carretera no tardó en poner a cada uno en su sitio. Tras las primeras escaramuzas, el grupo se fragmentó de forma natural: Los Veteranos, maestros en eso de la gestión del esfuerzo, cumplieron con su objetivo en Ventas de Huelma, demostrando que la experiencia es un grado. En Agrón, algunos decidieron emprender el regreso por diferentes motivos personales o laborales, mientras que las unidades más constantes siguieron adelante, disfrutando de un campo espectacular que regalaba olores y colores únicos esta primavera. Por contra, los aguilillas, incluso los más rápidos, optaron por la prudencia reservando sus garras para mejor ocasión considerando que el trazado oficial ya era suficientemente exigente como para buscar complicaciones extra con la ruta TOP.
Y es que el circuito del Legionario se las trae, vaya que si se las trae. No le falta detalle y con él no valen excusas. En esta ocasión, la entrada la hacíamos por Agrón previo paso por Santa Fe, La Malahá y Ventas de Huelma. Una vez coronado el puerto del Lucero ya solo era cuestión de dejarse caer hasta Jayena.
El regreso, lejos de ser un mero trámite, se presenta con el plato fuerte del día que, por si fuese poco lo andado hasta el control de firmas, te lanza el órdago de un puerto de 10 km, Puerto Nuevo se llama, y que como lo tengas que afrontar con calor, la cosa se complica el doble. Al menos, en este año nos hemos librado.



