lunes, 14 de octubre de 2019

Domingo 13 de octubre: COMARCA DEL MARQUESADO

El grupo de participantes, en el mirador de La Peza
     La villa de La Peza ha sido desde tiempos muy remotos punto clave en la vía que comunicaba el Levante peninsular con el valle del Genil y la Vega de Granada. Esta posición estratégica justificaría un pronto asentamiento humano, al hallarse en un trayecto más accesible que a través de toda la Sierra Nevada. Por ello, tuvo que ser La Peza punto de paso obligado para los vascones que fundaron la antigua Ilíberis (hoy, Granada), y para los romanos, quienes hicieron partir de este pequeño núcleo un desvío hacia la Vía Augusta, con destino a Cástulo. De este modo, La Peza se hallaba justo en la mitad de la ruta tradicional que unía Guadix y Almería con Granada, una ruta que fue también muy frecuentada durante la Edad Media. De hecho, el castillo de La Peza tenía la función primordial de salvaguardar la villa y garantizar el tránsito seguro por esta ruta.


  Precisamente, en La Peza estaba dispuesta la salida de una marcha de las tres de la temporada marcadas con la vitola de carácter oficial.
     Partíamos desde una localidad en fiestas, a una hora en la que se mezclaban los trasnochadores con los madrugadores. Una mezcolanza de gentes entre más bien un piso sucio de restos nocturnos en mitad de un ferial nos recibía al paso de unos ciclistas de amarillo entre caras atónitas y poco crédulas.

     Tomábamos las de "villadiego", dirección al Marquesado y el Zenete, justo por la ruta por la que en breve, solo minutos después bajarían los embravecidos astados para su posterior lidia en la plaza.
     Y es que en La Peza, durante sus fiestas, celebran un peculiar encierro al que acuden miles de personas de todos los rincones habidos y por haber.

     Nosotros, como buenos madrugadores y tocados por la mano de la divina providencia, tuvimos la gran suerte de encontrar en ese lugar un rinconcito en pleno centro del pueblo para estacionar todos los vehículos a motor que nos desplazaron hasta allí. Digo suerte, porque a poco de irnos, aquello parecería San Fermín en pleno apogeo, y es que ya sabemos el refrán "al que madruga....."

     Una vez pasados los primeros metros de la marcha, y justo al salir del pueblo, iniciamos la subida al mirador que lleva orgullos el nombre del pueblo.
     Fotos de rigor y vuelta al tajo. Un continuo subir y bajar de rampas interminables nos llevan a la siguiente localidad, Los baños, ya en la comarca del Zenete. Desde ahí, giro a la derecha y rumbo a Polícar. La subida se las trae. Rampas sostenidas del 10-12% más algún pico que supera el 14. 
     Son solo tres km escasos pero que nos templan a más de uno.
     
     Una interminable recta entre almendros y siempre escoltados por la majestuosidad del Parque natural de Sierra Nevada al fondo, nos lleva a Lugros.

     Una solitaria carretera entre montes, con algunos tramos de grava, sin asfaltar, entre curvas y continuos toboganes nos acerca a la localidad natal de nuestro compañero Paco Cruz, Cogollos de Guadix, localidad que goza de una increíble iglesia y que no pudimos ni siquiera inmortalizar por cuestiones de tiempo y reagrupamientos. Lo dejamos para mejor ocasión, porque a buen seguro que volveremos a probar ese exquisito choto que según dicen los conocedores de la zona, lo cocinan de maravilla.

     Ya puestos en faena de nuevo, llegamos a Jérez del Marquesado, paso rápido por el pueblo y rumbo a Lanteira y Alquife con sus altiplanicie que nos lleva hasta el punto de control de firmas, La Calahorra.


El grupo posando con el emblemático castillo de La Calahorra al fondo
     Una vez avituallados como es debido y merecido, vuelta a la flaca continuando con el circuito programado, esta vez por un trayecto mucho más cómodo, con dirección a Alcudia, Exfiliana y Guadix, donde no podíamos dejar pasar la oportunidad de fotografiarnos con vistas a la catedral para continuar hacia Purullena.

     El paso por el pueblo, con sus cerámicas y puestecillos melocoteneros lo hacemos por la vía rápida y con un retraso más que considerable sobre el horario previsto afrontamos los últimos kms de la marcha hasta llegar a La Peza, con unas subidas que bien valen una misa. 

     A buen seguro, más de uno se va a acordar de ellas más de la cuenta.

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