lunes, 11 de mayo de 2026

Domingo 10 de mayo: COLOMERA - CERRO CAURO - LINMONES

    Dice el refrán que hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo. Y que razón tiene. Bueno la verdad es que todos los razones tienen un denominador común, que todos son verdad. Si no, no serían refranes, eso está claro.

    Hablando de verdades, lo que si está claro es que con tiempo como este el club parece un carnaval, una especie de exhibición de todo tipo de prendas. Los hay que se aventuran y se "tiran al barro" con ropa corta, como si de verano se tratase. Luego están los que "tipo cebolla" que van quitándose cáscaras a medida que el terreno se va inclinando empezando con ropa de invierno y terminando de corto. También los hay que aguantan más que un buzo. Que se visten de invierno y terminan de invierno, con una fidelidad a la manga larga que casi roza la espiritualidad. Y por últimos, los del chubasquero que se lo ponen en febrero y lo aguantan hasta bien entrado el verano, no vaya a ser que nos sorprenda una tormentilla por ahi. 

    Así las cosas, las jornadas como las de hoy en las que el fresco sea apodera del ambiente pero no se sabe bien si luego "levantará el día", el club parace una demostración de poderio de vestimentas en las que se exhiben todo tipo de complementos, todos ellos muy necesarios para la práctica de este bello y noble deporte, a saber: gorras, bandanas, bragas, guantes de largo, guantes de corto, perneras, manguitos, chalecos, cortavientos, chubasqueros, etc, etc, etc.

    Y es que este domingo amanecia la cosa como para justificar todo el desfile. Hacía fresco y las previsiones eran de lluvia y, cuanto menos, viento. Al final bno ha llegado la sangre al rio con la lluvia pero si con el viento ya que en el regreso, según datos ofrecidos por nuestro cronistas habituales, si que ha soplado de lo linto.

    La marcha se las traia. Tenía la dificultad típica de una marcha rompe piernas donde la mayor dificultad se presentaba en la ida ya que el regreso era un mero trámite desde Puerto Lope ya que todo el terreno es practicamente favorable.

    Pero en la ida era otra cosa. El libro marcaba el paso por Colomera como aperitivo para llegar a Cerro Cauro previo paso por la presa del pantano de Colomera. Desde ahí la cosa empieza a complicarse con un terreno mucho más exigente hasta llegar a Limones. Los "aguilillas" podían demostrar su poderio subiendo a Moclín mientras el resto deberían dirigirse a Puerto Lope, punto de encuentro de grupetas  ya que los veteranos, debían cumplir con su tarea pasando por Pinos Puente y Tiena. También los hubo que considerando que el trazado era demasiado exigente por un lado y muy liviano por otro, añadíó al trazado veterano la subida a Moclín terminando el Puerto Lope para volver todos por el mismo sitio.

    Al final buen día de ciclismo.



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