Desde
luego, se ve que hoy hemos pillado con ganas eso de dar pedales con
una marcha de esas que gustan y que tienen vitola de especial en el
calendario. Moclín reúne una serie de requisitos que lo convierten
en atractivo único.
Además, la vuelta a la normalidad después de las vacaciones ha
empujado al personal a convertir esta marcha en la más
multitudinaria de todo el año con la excepción de la que abre
temporada en Dorleta, allá por Febrero.
Un total de 35 nos hemos dado cita en el punto de partida, en
Maracena. Y ¿que queréis que os diga?, es un orgullo ver una marea
amarilla recorriendo los primeros km de la jornada, compartiendo
chascarrillos, experiencias y sensaciones.
En el rutómetro teníamos hoy, como bien decía, Moclín. El
track nos indicaba que debíamos ir por el Chaparral, donde se han
unido los de la zona norte, el cubillas, desvío de Colomera, Las
Torres, desvío a Olivares, cuesta del perro, Olivares, Tiena y Moclín
para descender hasta Puerto Lope donde estaba el control de firmas y
punto de avituallamiento.
El regreso, mucho más llevadero por Illora y la vega.
Los veteranos tenían la alternativa de ir a Puerto Lope desde
Tiena evitando la subida a Moclín y la ruta TOP tenía la opción de
ir a Tózar una vez pasado por Moclín para ir a Puerto Lope ya por
la carretera nacional.
Al final, solo un aguililla ha completado el recorrido TOP,
Damián, lo que ha provocado que el resto de aguilillas tuviesen que
esperan en demasía en Puerto Lope.
Es normal que cuando se juntan tanta gente y con el nivel tan
dispar que hay que se formen varias grupetas, algunas más numerosas
que otras y que cada grupeta “adapte” el trazado y el ritmo como
mejor convenga. Mantener una unión grupal es harto complicado sobre
todo en marchas como la de hoy que, aunque no sea muy cargada de km
si lo es en desnivel.
Por eso nacieron las rutas TOP, para darle al personal la opción
de completar el trazado sin tener que ser esperados en demasía. Si
los más fuertes no hacen la TOP, lo normal es que las diferencias
de tiempo se eternicen.
Hablando estrictamente de la marcha, nada más pasar el pantano,
en los llanos de Silva, el grupo de fracciona literalmente en dos, y
después en otros dos. Total, cuatro grupetas. Por delante, como
siempre los aguilillas que se supone que iban a hacer la TOP. Justo
por detrás los que teóricamente iban a hacer la marcha completa pero
sin hacer la TOP. Un poco más atrás los que irían adaptando el
trazado según sensaciones. Un improvisado reagrupamiento en Olivares
propicia que se queden solo dos grupos. Por delante, los aguilillas y
por detrás, los demás. En mente, la subida a Moclín de unos y
evitar la subida otros. En Tiena algunos disponen tirar directamente
para Illora y avituallar allí mismo. Otros eligen la de los
veteranos y el resto para arriba. El ritmo de los de atrás, como es
normal, no es el más adecuado para los que van delante que
seguramente pasan por Moclín como motos.
Poco a poco van cayendo los km de subida y los de atrás nos
plantamos en Moclín. Breve reagrupamiento, llega el coche y nos
comunica que viene un grupillo subiendo. Ante el asombro, preguntamos
quienes son. Jorge, Jose Maria y Jose Luis. Cierto es que no
contábamos con ellos pues en las primeras pesquisas en Maracena no
contemplaban subir a Moclín, pero han subido, con un par.
Francis, que aunque iba en bici hoy ejercía de delegado, no se lo
piensa y decide bajar para echar una mano. Este que relata y Andrés
hacemos lo propio. Casi a media bajada, una vez que dejamos atrás
los pinos nos los encontramos. Primero pasó Jorge que, como un
jabato, iba solo coronando prácticamente la subida. Jose Luis y Jose
Maria venían mucho más atrás. Una vez reagrupados, Francis ayuda a
Jose Luis. Seguramente Jose María siente alivio pues era él el que
iba dando algún que otro apoyo en la subida.
Poco a poco vamos llegando. Ahora hay un tándem formado por
cuatro personas de las cuales tres iban empujando. Se consigue así
hacer más llevadera el final de la subida.
Con la certeza de que los aguilillas harían la TOP llegamos
nuevamente a Moclín. Breve parada para tomar aire ya vuelta al tajo.
En este caso, la bajada a Puerto Lope se hace rápida llegando al
punto de reagrupamiento con bastante retraso ya que los de delante
han dejado para mejor ocasión lo de ir a Tózar.
En el bar, no es que brillen por su rapidez. Demasiado hacen los
pobres. Algunos ya han comido, hablado e incluso cubierto sus
necesidades fisiológicas. Normal que se desesperen. Pero una cosa
está muy clara. Para eso están las rutas TOP, para dar aire a los
de atrás. Esta claro que cada uno disfruta de la bici a su manera
pero el Velo Club es el Velo club y las marchas oficiales de los
domingos son sagradas y nos debemos a eso. No pasa nada esperar
apenas dos minutos más. Solo dos minutos más para que el último
pueda al menos coger la bici.
Si alguien tiene prisa, cosa que es perfectamente normal, basta
con comunicar al delegado que sale antes y ya está.
Hoy había prisa para regresar y eso que no era hora muy
comprometida. La cosa es que por delante iban que volaban y por
detrás, también. El paso por Illora, como las motos. Ya en la vega,
una vez dejado atrás Valderrubio, alcanzamos a una grupeta a la que
nos hemos unido hasta llegar juntos al punto de reagrupamiento en
Albolote. El resto de los delante, ni se sabe.
A modo de reflexión.
Moclín es, y era, un fortín. Un bastión donde moros y
cristianos plantaron durante años batallas y asedios hasta su caída
en 1486 de los primeros a manos de los segundos.
Hoy, viendo como afrontábamos la subida, me iba yo acordando de
Leonard Cohen, y con su permiso, hago mío el titulo de su canción
"First
We Take Manhattan"
donde cita la genialidad de First
we take Manhattan, then we take Berlin, (Primero tomaremos Manhattan,
después tomaremos Berlín).
En
nuestro caso, como buenos Maraceneros, aprovechando el
paso por el bastión moclinero, “Primero
tomaremos Tiena, después tomaremos Moclín”.
Y así ha sido. Unos
con más pena que gloria pero con corazón, con mucho corazón. Unos
por no poder y esforzarse hasta casi la extenuación. Con corazón,
otros también, por ayudar, por dejar su strava y sus altas medias a
un lado y "acompañar" al compañero que no va bien y otros por
volver sobre sus pasos con la única intención de ayudar al
necesitado. Con corazón también otros, por saber esperar
pacientemente en Moclín junto a Miguel y Joaquín que hoy comandaban
el coche de apoyo.
Quizás
sea ahí donde resida
la esencia del club, lo
que lo hace grande,
en
esa amistad, esa unión y ese compañerismo. Y es que en el Velo Club
nadie, absolutamente nadie, jamás pedaleará solo.
"You'll
Never Walk Alone"
Viva
el Velo Club…. viva el ciclismo.
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