El invierno bosteza sus últimos fríos, consciente de que la próxima vez que nos calcemos las calas, la primavera ya habrá reclamado su trono. Hoy, nuestro destino era El Sotillo, ese rincón de belleza serena que aguarda tras cruzar el siempre difícil paso de Iznalloz. Allí, la carretera se desenrolla como una cinta de seda, cómoda y amable, invitando a una ascensión pausada, de esas que permiten al ciclista reconciliarse con su propio aliento en mitad del silencio.
Sin embargo, la soledad habitual de la ruta —esa que solo suelen interrumpir algún coche — hoy se vio asaltada por la vida en movimiento. El Circuito de Diputación de Atletismo transformó el paraje en un hervidero humano: catorce kilómetros de esfuerzo compartido por más de mil corredores que, como un rosario infinito de colores, serpenteaban por las cuestas del Sotillo.
¿Resultado? Iznalloz, envuelto en el bullicio de la competición, se convirtió en un laberinto de difícil salida con un caos circulatorio tal que incluso nuestro coche de apoyo, vencido por la marea humana, tuvo que rendirse al asfalto y dejar que sus ocupantes, Miguel como conductor y Jorge como delegado de marchas, alcanzara el control de firmas a pie. Es el triunfo del deporte en fin de semana: una invasión necesaria que altera el ritmo, pero que vibra con la energía de quien lo practica.
Hoy, nuestra hoja de ruta, que dictaba el paso por El Chaparral, el cubillas, cortijo de los arenales, Deifontes e Iznalloz y El Sotillo, se vio alterada por el gentío. Mientras los "TOP" buscaban la Venta La Nava y los veteranos acortaban distancias, el grupo se vio forzado a buscar refugio, ante un Iznalloz desbordado, desandando lo andado hacia Deifontes para avituallar "como Dios manda", lejos del fragor de la carrera.
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| La vida bajo el manto de un almendro en flor |
Tras el breve reagrupamiento de quienes lograron su café en Iznalloz y quienes aguardaron en Deifontes, el grupo volvió a Maracena llegando, a pesar de todo, sobre el horario previsto.
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| los veteranos con algunos de los reagrupados |
Los veteranos, que hoy han ejercido de reagrupadores improvisados, han unificado varias grupetas en una sola ya que algunos han dado, por motivos varios, por finiquitada la ida en Iznalloz omitiendo la concurrida subida al Sotillo.



Que poca vergüenza tenéis pasando por mitad de la gente que estaba haciendo la carrera de Iznalloz. Mención especial al payaso que le iba tocando el timbre a los corredores para que se aparta ran. No respetáis a los demás deportistas. Lamentable.
ResponderEliminarSeñor o señora. Si los miembros organizadores del evento, responsables de seguridad, señalización y sanitarios habilitan la circulación CON PRECAUCIÓN Y CUIDADO no es ninguna falta al respeto. Si los corredores a pie tienen delimitado un carril de ida y vuelta y se utiliza TODA LA CALZADA PARA EL MISMO SENTIDO NO ES NINGUNA FALTA AL RESPETO. Y hacer sonar un timbre PARA AVISAR DE LA APROXIMACIÓN Y NO PARA EXIGIR UN PRIVILEGIO DE PASO TAMPOCO ES UNA FALTA AL RESPETO. A lo mejor lo lamentable es tirar las botellas de agua al suelo en espacio natural
EliminarGracias por sus comentarios, estamos trabajando para mejorarlo.
ResponderEliminarEl deportista nace no se hace por ponerse unas zapatillas
ResponderEliminarBuenas noches ,Sr@ anónim@,falta de respeto ninguna .Ibamos con mucho cuidado y ,extremando la precaución para no molestar .y admirando a todos los participantes.Y,como se ha dicho ,nos han dado permiso los responsables de la organización
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