domingo, 24 de mayo de 2026

Domingo 24 de mayo: TOCÓN - MONTEFRIO - PARAPANDA

 


Estaba yo pensando como iniciar la ardua y laboriosa tarea de darle forma a este espacio con la marcha de hoy. Y es que no nos falta detalle en este club. Montefrio siempre será un reto, lo mires por donde lo mires. Un reto y sobre todo un espectáculo de ruta porque estaréis todos conmigo en que si te gusta la bici, alli podrás disfrutar de todos los palos. Si además le añades, Parapanda, da igual por cual vertiente, pues ya ni os cuento.

En este caso, la ida era por Tocón previo paso por el recorte salvo los aguilillas que tenían marcado el paso previo por Illora para dar algo de aliento al resto. Desde Tocón, a Montefrio y desde ahí, tras el control de firmas y avituallamiento, vuelta al tajo para afrontar, primero la salida el pueblo, que se las trae, y como postre de la jornada, la subida a Parapanda por la peña de los gitanos, ahí es nada. Ya desde Illora, por la vega hasta el punto de reagrupamiento en Albolote con posterior llegada a Maracena.

Los veteranos, tenían como reto llegar a Alomartes por el recorte para volver sobre sus pasos. Y es que el club, el Velo Club se adapta a todos los ritmos.

Y hablando de Alomartes, me ha resultado curiosa una foto que me envía nuestro recientemente galardonado Manolo Ramal, hombre de peña que cumple con la labor de enviar fotos cada domingo de ee grupo de veteranos que no le temen a nada ni a nadie. En esa foto, se ve al protagonista junto al manantial del pueblo, porque Alomartes tiene su manantial, y de los grandes. 

Decía que resulta curioso porque siempre que pasamos por allí, o es bajando que vamos lanzados o subiendo que vamos "trillaos". La cosa es que nunca paramos, es más, nunca advertimos la presencia tanto del manantial como del molino que allí hay.

Pues Manolo Ramal y su equipo, como él lo llama cariñosamente, allí han parado lo que me ha dado a mi que pensar sobre la historia de ese lugar. Asi que ahí va, como quien no quiere la cosa:

" El manantial se encuentra en el casco urbano de Alomartes; sus aguas son recogidas por una amplia charca o balsa, junto a una gran plaza. Se trata de un manantial histórico, drenaje de la sierra carbonatada de Parapanda. En torno a sus aguas se asentó y organizó el núcleo de Alomartes, muy próspero en su época ya que, gracias a las aguas, hubo una rica actividad de molinos y lavanderías, estas últimas famosas en todos los contornos. Actualmente, las aguas son captadas para el abastecimiento de la población y regadío de su vega, si bien han mermado mucho de caudal por sondeos próximos.

Ubicado al pie de la majestuosa Sierra de Parapanda, el pueblo de Alomartes se distingue no solo por su entorno natural, sino también por la abundancia y calidad de sus aguas, que han marcado profundamente la vida y la historia de sus habitantes. En el corazón del pueblo, en una de sus plazas principales, se encuentra el manantial más emblemático: “La Fuente”.

Este venerado manantial es la principal descarga del sistema hidrológico de la Sierra de Parapanda. Su caudal brota con fuerza a través de 37 caños que desembocan en una amplia charca, testimonio vivo de la riqueza hídrica de la zona. Junto a ella, otra fuente de ocho caños complementa el conjunto, convirtiendo el lugar en un espacio de encuentro y frescor para los vecinos.

El agua de la Fuente fluye luego por una conducción subterránea hasta un pequeño arroyo que abraza el pueblo y se dirige hacia la fértil Vega, contribuyendo al riego de los cultivos. A escasos tres kilómetros de Alomartes se encuentran los antiguos Baños, cuyas aguas sulfurosas fueron utilizadas desde tiempos remotos para tratar enfermedades de la piel. Aunque hoy sólo quedan ruinas, en el siglo XIX aún se conservaban tres grandes recipientes cubiertos: dos de ellos se llenaban con el agua pura del manantial y el tercero recogía el agua derramada. 

La historia del aprovechamiento de estos manantiales se remonta a la época romana.  Durante siglos, las aguas de la Fuente no sólo sirvieron para el consumo o el baño, sino también como fuente de energía. Movieron cuatro molinos harineros que abastecían a la guarnición de Íllora en tiempos del Gran Capitán, cuando era alcaide de la villa. De aquellos molinos, aún se conserva parte del Molino de la Torre, testimonio silencioso de un tiempo en que el agua no sólo daba vida, sino también trabajo y alimento".


Seguro que ya no veremos de igual manera este manantial cada vez que pasemos por Alomartes. Es más, ya hasta nos fijaremos.

Especial mención hoy a las ganas de club que tiene nuestro compañero Enrique Atienza, que aún estando lesionado, convaleciente y con visibles signos de dolor y cojera, se ha plantado en el punto de salida y ha completado la ruta hasta Tocón para volver sobre sus pasos hasta Alomartes. Chaupeau por él.

Igualmente, el fin de semana ha sido prolífero en cuanto a actividad se refiere. Ayer sábado, nuestro compañero Paquito participaba con los colores del club en la Sierra Nevada Límite que este año había que tratarla de usted y hoy mismo, Miguel Angel Larios hacia lo propio con una prueba de MTB dejando el pabellón del velo club rozando lo más alto del podio. Bravo por ellos.


Por lo demás, la marcha se ha completado sin incidentes que reseñar, con absoluto compañerismo y como mandan los cánones, con rigor, disciplina y amistad, mucha amistad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario