domingo, 6 de septiembre de 2026

Domingo 6 de septiembre: DEHESAS VIEJAS - CAMPOTÉJAR

Retomamos la actividad después del merecido parón veraniego. Lo de parón veraniego es por decir algo porque el personal está ávido de kms, de rutas y de ganas de participar en cualquier prueba que se precie y eso claro, exige preparación por lo que el parón se quedará para mejor ocasión.

Para abrir boca en este último tramo de la temporada teníamos una más que cuestionada ruta por los Montes Orientales. Digo cuestionada porque más de uno estaba por la labor de dejar los arreos de faena en el 402 con la excusa de decir que la primera después del verano no debería ser tan larga (112 km) y exigente (más de 1200 de desnivel positivo).

Luego estaba el calor que estos últimos días está azotando de aquella manera como si no hubiese un mañana. Por tal motivo en el punto de partida nadie se aventuraba a adelantar cual era el plan de ruta para hoy. Bueno, nadie, no. Había unos cuantos que tenían muy claro que el 402 estaba más que bien para hoy. Otros, debatían sobre alargar algo el 402 aventurando la subida al Zegrí, que tampoco está nada mal. Otros, que si en Poloria daban por terminada la ruta para volver al 402. Y otros, tirando del refranero, aportaban la idea de que “la obra irá pidiendo material” haciendo clara alusión de que en la Venta la Nava se decidiría la alternativa a seguir.

Y además, nuestros veteranos, llenos de pundonor ellos, que establecieron que Iznalloz era un destino más que favorable por lo que allí mismo dieron por finiquitada la ida.

Con ese panorama nos presentamos una treintena de aguerridos ciclistas, todos ellos comandados por Raúl, que hoy debutaba con banderillas en estos menesteres y que ha solventado la papeleta con creces manteniendo al grupo totalmente asistido en todo momento.

Y con esas, iniciamos la ruta. Tranquilos todos, en grupo y armonía y viéndolas venir a ver como salía la cosa. En el Chaparral se unen los de la zona, Juanjo, Miguel Ángel (hoy sin su "partner"), Paquito y Juanfran. Se rueda a gusto y cómodos. Quizás, las dudas de como íbamos a responder ante tanta duda ha templado al personal y se ha decidido “calma”.

En ello estábamos cuando nos plantamos en Deifontes. Rápido paso por el pueblo y alguien le echa el capote a Roberto. - ¿Cómo que no vamos a hacerla entera? -. Si vamos todos juntos a este paso. No habrá problema. Roberto entra al quite como un mihura y dice: - Venga, echadme kms que nos vamos a Campotéjar. Una cosa llama a la otra. En el grupo se forma un revuelo. - ¿Como que vamos a ir a Dehesas Viejas?, decían unos.  ¡¡¡Que son 112 km!!! se escuchaba en el grupo amparado por el anonimato. - Venga, vamos, que no se diga…. -otros.

Total, que en Iznalloz la rebelión ya era imparable. Un grupo nutrido decidió ir a por la ruta completa. Quedaba por convencer al reducto de la cordura, esa gente con dos dedos de frente que agarraban a Poloria o el Zegrí pero al final no han querido (a buen criterio) y que han dado por finiquitada la ruta en Poloria (que no está nada mal). Darío hacia lo propio con el Zegrí y una grupetilla que venía detrás, pues en el momento de redactar esta parrafada, no tenemos constancia si hasta la Venta Los Arcos o el 402.

El grupo aventurero enfila para Dehesas Viejas. Por delante varios aguilillas hacen su ruta a su ritmo y por detrás el grueso del grupo sortea los envites de la carretera como mejor puede, con más dignidad que cabeza.

En Poloria, varios se vuelven sobre sus pasos para avituallar en el 402 y por delante, el grupo afronta el repecho de tan tristes recuerdos le traen a Roberto.

Varios del grupo empiezan a cuestionar la decisión de haber elegido completar la ruta pero tiran de orgullo y van solventando bastante bien al broma. Roberto se acaba de convertir en “E-Roberto”. Miguel Ángel, al no tener quien le regañe hoy, elige ayudar en la medida de lo posible a quien lo necesite.

Casi como quien no quiere la cosa nos plantamos en Dehesas Viejas y enfilamos para Campotéjar. Una carretera muy bien asfaltada nos recibe con unos simpáticos repechos que tenemos que comernos antes de empezar a bajar al pueblo por, primero un sinuoso trazado y después, por un llano en recta que nos lleva hasta el mismo corazón de Campotéjar.

Rápida parada para repostar, o más bien “abrevar” porque no veas como nos hemos enganchado a las botellas de agua que van el coche. En el bar hacen lo que se puede para frenar el ímpetu nuestro. Al final ha sido más rápido de lo que esperábamos y al tajo de nuevo.

Dos aguilillas, Paquito y Larios, salen antes acompañados de Abraham. Se ve que la ruta no era los suficientemente exigente y, tras pedir los permisos oportunos al delegado (como debe ser), tiran millas con la sana (o loca) intención de subir al campamento de la Alfaguara cuando llegasen al Chaparral. ¡¡¡Sí!!! habéis leído bien. Subir al campamento de la Alfaguara. Hay que preparar la de Cazorla y hay que prepararla bien.

El resto, tras la foto de rigor que acredita a efectos fedatarios de nuestro paso por Campotéjar, inicia el regreso. Por delante, un trazado novedoso. Lo de novedoso no es por ser nuevo sino por que nunca el Velo Club ha elegido esa ruta para sus marchas oficiales.

Desde la venta de Andar había que coger la autonómica para llegar de nuevo a Dehesas Viejas. Es un tramo muy bien asfaltado pero preparado para los coches. Es una via rápida que en bici no lo es tanto. Además pica para arriba y las piernas van ya acusando el esfuerzo. Aún así, el grupo rueda compacto, a buen ritmo hasta llegar de nuevo el cruce de los “izavejeros” (gentilicio por el que son conocidos los vecinos de Dehesas Viejas). Giramos a la derecha y llegamos a Poloria en un santiamén. El trazado ahora es más favorable que en la ida pero no ofrece ni un km de llano. O vas subiendo, o vas bajando. En este caso, la mayor parte del regreso era bajando.

La calor empieza a apretar. Hasta ese momento habíamos tenido suerte pero el “lorenzo”, hoy escondido tras las nubes, decidió que había de dar algunos coletazos más este verano.

Con gran acierto, Raúl para en el cruce de la Nava para una breve pausa de hidratación (como en el fútbol moderno). Llenamos los bidones, bebemos como cosacos (pero agua) y vuelta a la flaca.

El terreno ya es más favorable así que se rueda de manera alegre hasta Deifontes, donde se establece una nueva pausa de hidratación (con poloflash sobrantes de la Peza incluidos) y para Maracena llegando a cocheras a una hora más que prudencial pero sin sobresaltos.

En definitiva, hoy ha sido un buen día de peña, de ayudas, de chascarrillos y de esfuerzo, que de eso se trata.


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