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| Grupo de compañeros que han llegado hasta Dehesas Viejas |
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| Momentos previos del inicio del recorrido del Día de la Bici |
Desde su fundación en 1982, el Velo Club Maracena conserva el extraordinario y sano carácter de entender el cicloturismo como una actividad fraternal donde prevalecen los valores de UNIÓN, AMISTAD y COMPAÑERISMO.
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| Grupo de compañeros que han llegado hasta Dehesas Viejas |
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| Momentos previos del inicio del recorrido del Día de la Bici |
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| Foto de familia a las puertas del Restaurante El Zegrí |
Buenas tardes Zagales. Aquí estamos de nuevo, como viene siendo habitual cada domingo, para culminar la marcha de hoy que, como bien se comentaba también esta mañana, la marcha acaba con la crónica, las fotos y los puntos.
La ruta de hoy nos llevaba hasta el Restaurante El Zegrí, ubicado en los límites con la provincia de Jaen, a pie de autovía y que se ha incluido en el calendario de ruta al ser un recorrido que cuenta con todos los alicientes para echar una buena mañana de bici.
Este restaurante saltó a la palestra (junto con otros de la geografía nacional) por su posicionamiento durante el gran confinamiento de la pandemia.
Resulta que tuvo a bien mantener abierto el establecimiento (cuando los decretos no lo permitían) para ofrecer comida y descanso digno al colectivo de transportistas y personal de logística que mantenía nuestros supermercados abastecidos.
Nuestra intención de hoy era, además de practicar nuestro deporte favorito, homenajear de una manera simbólica al personal de establecimiento en cuestión pero al final no ha podido ser.
Para llegar hasta allí, partíamos desde Maracena a las 8.30 con dirección a Albolote, El Chaparral (donde se nos han unido los del frente norte, cada vez más numeroso), El Cubillas, Colomera, Puerto Guerra, Benalúa de las Villas, Venta de Ándar y Restaurante El Zegrí.
Hoy se comentaba en los mentideros del pelotón que posiblemente estábamos ante la marcha con mayor asistencia de la temporada. Entre propios y extraños (léase aquí invitados) se contabilizaban 42. Pues he de decir que no es la marcha con más participación. De hecho, del club éramos 33. Lo que si es verdad que es en otras ocasiones el personal se reparte en varios establecimientos al elegir los destinos alternativos de la marcha. Hoy, al ser lo que era, todos hemos llegado al mismo sitio, a la misma hora por lo que daba la sensación de que la participación era las más alta de la temporada.
Aún así, el buen rollo reinante (no es fácil mantenerlo encima de la flaca) y el buen día de bici que nos hemos "raspao" a buen seguro mantendrá este día como uno de los más recordados.
AL LLEGAR AL BAR
Unas pobres criaturas currando en un local donde paran el ciento y la madre. Unos, con sus camiones, trabajando. Otros, con sus coches, de viaje y otros con sus bicis, a echar la mañana.
Seguramente están allí desde bien empezado el día. El protocolo de atención al público lo tienen, o tendrán, bien estudiado. De los típicos cafés con tostadas y algún que otro bocata no sale ni Dios. Son horas de desayuno. La hora clave, las 10.30. Quien ha madrugado para viajar, quiere desayunar. Hace un alto en el camino y aprovecha para estirar las piernas. Y llega la marabunda. Cuarenta y tantos jamelgos (y jamelgas) en bici, vestidos de amarillo entran en tromba a la barra (la gran mayoría sin mascarilla, entre los que se encuentra éste que relata), y se vuelven locos pidiendo como si no hubiese un mañana. Lo queremos todo sobre la marcha. Te he pedido un café, así que deja lo que estés haciendo y pónmelo ligero que soy ciclista y que tengo bulla. Pues no. La cosa no funciona así. Por mucho personal que haya en el local, es imposible atendernos a todos para que nos de tiempo a pedir, servirnos, comer, ir al servicio y hacernos las fotos de rigor en no más de media hora.
Digo yo que habrá que ser consecuentes. Las pobres muchachas no daban abasto. Ni avisando, como también se comentaba allí, conseguiríamos nuestros propósitos.
La realidad es que se hace lo que buenamente se puede y si toca esperar, pues se espera uno y ya está. Nosotros partimos y allí se queda el personal diciendo eso de tanta gloria llevéis como descanso dejáis.
Por tal motivo, el homenaje ha quedado solo en la presencia ¡y que presencia! de nuestra gran familia que hoy, en el regreso, tal y como muestra la foto, ha rodado junta y compacta (ocupando incluso en algunos tramos, el carril contrario de la carretera, muy mal por cierto).
Gran día, si señor.
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| El gran pelotón, unido, camino de casa |
Hoy el recorrido era, como decía, al contrario de lo habitual. Partíamos de Maracena con dirección a la Puleva (hay que ver como está otra vez el firme de esa carretera, Rai empieza con el papeleo a quien proceda), carretera del Barco, Las Gabias, Alhendín, Suspiro del Moro y por la carretera de la cabra, al campamento del Padul, Venta del Fraile y cruce de Jayena donde hemos improvisado un reagrupamiento con foto incluida y desde ahí, hasta Jayena donde estaba estipulado el control de firmas y refrigerio.
El regreso, por el puerto del Lucero, Agrón (donde nos hemos encontrado a nuestro compañero Antonio Miguel Díaz)Ventas de Huelma, la Malahá, Alto de la Malahá (con ataque de Juanjo incluido), nuevamente las Gabias, carretera del Barco, Bobadilla y Maracena.
El grupo de veteranos ha optado por la segunda opción del recorrido que era ir desde el Mayerling a La Malahá, Ventas de Huelma y Agrón para volver sobre sus pasos.
La jornada ha transcurrido sin sobresaltos. Se ha rodado prácticamente en grupo durante todo el recorrido y nuevamente hemos puesto en liza nuestros pilares de unión, amistad y compañerismo.
Ole ahí.
Por cierto, y al hilo de nuestro compañero Antonio Miguel Díaz, me comentaba ya en Las Gabias que, como bien citaba antes, nuestro compañero Juanjo le ha atacado subiendo La Malahá. Ahí está el tío, con un par jajajajajajaja. Ese ataque debe ser como cuando ves a un pitbull paseando tranquilamente y un caniche se pone rabioso a ladrarle provocándolo. Que atrevida es la ignorancia (dicho desde el más puro y limpio cariño, por favor que no se me malinterprete. Solo es que me ha hecho gracia el comentario del ataque).
Juanjo, contra ese no hay nada que hacer, ya te lo digo yo.
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| El grupo que ha llegado hasta el 402 |
El madrugón era inevitable a pesar del "refunfuño" de algunos. Salir a las 8 de la mañana un domingo de septiembre tampoco es una locura. La temperatura no es que hoy fuese en exceso complicada pero hay que tener en cuenta que no podemos hacer un menú de salidas a la carta. Se establece un horario y ya está. Así, con el frescor de la mañana se nos ponen las carnes prietas y relucientes además de no darle cuartelillo al sol ya que cuando quiere vengarse nosotros ya estamos más que hidratados en cualquier anónima terraza (léase aquí con el nivel lleno de cerveza).
Así las cosas, un pelotón formado por 26 componentes partía compacto con hora puntual con dirección a Albolote, El Chaparral (donde se nos han unido los de aquella zona), El Cubillas, cortijo Arenales, Deifontes, Iznalloz, venta La Nava y Restaurante 402.
La ida, lejos de tomárnosla a "revanchiscas", contra todo pronóstico ha sido tranquila con el grupo al completo por lo que durante todo el recorrido se ha llevado un ritmillo más que llevadero para el personal llegando todos juntos al destino.
El regreso, más de lo mismo. Todos juntos, eso sí, aprovechando el terreno favorable para rodar con más firmeza pero propiciando pequeños reagrupamientos para no dejar a nadie atrás.
Se ve que había ganas de km y una grupeta ha decidido que era temprano, que no hacía calor en demasía y que había ganas de más por lo que en el cubillas ha tomado las de "Villadiego" tornando el rumbo hacia Caparacena, Pinos Puente, Zujaira, Azucarera de San Pascual, Valderrubio (con parada técnica para hidratación) y por el corazón de la vega lorquiana hasta la "silenciosa", Atarfe, Albolote y cada uno, a su templo.
Los veteranos, unos jabatos ellos, han dado por finalizado su periplo de ida en Iznalloz (que tampoco está nada mal) para volver sobre sus pasos con parada para refrigerio en Deifontes.
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| La grupeta que ha ampliado el recorrido a su paso por las alamedas de Valderrubio |
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| El grupo de veteranos posando a la entrada de Iznalloz |
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| El grupo rodando compacto |
Melegís, en pleno valle de Lecrín, era el destino. Una marcha a priori cómoda y sobre todo bonita a la que no le falta de nada. Tiene todos los ingredientes para elaborar una buena jornada de cicloturismo. Subidas, la ida y la vuelta, bajadas, de idéntica manera y llanos para rodar, todo por un trazado ejemplar con unos parajes típicamente sureños. Además, para postre de este suculento plato, también se ha querido unir a la fiesta Eolo, Dios del viento, que fiel a sus costumbres suele aparecer cuando menos te lo esperas por esas tierras, hoy de manera implacable para "atormentar" al esforzado ciclista que se aventura a volver desde allí (léase aquí que soplaba de cara en la vuelta).
Un grupo muy mermado de participantes (el más bajo de lo que llevamos de temporada) ha tomado la salida hoy con dirección a la Puleva, carretera del Barco, Las Gabias, Alhendín, puerto del Suspiro del Moro, Padul, Dúrcal, cruce de Nigüelas, Talará y Melegís para volver sobre nuestros pasos por Talará de nuevo Dúrcal (en este caso por el centro del pueblo), Molvízar y por la carretera de la vía romana a Padul, Suspiro del Moro y así hasta Maracena.
Tres grupillos se han formado hoy. Unos, los más veteranos, llegaban hasta el Zahor. Otros, hasta Talará y el más nutrido, hasta Melegís en una mañana típicamente veraniega pero que no se ha sufrido el calor en exceso debido a la templanza del citado viento que, como decía antes, Eolo ha tenido a bien en ofrecer.
Por lo demás, todo perfecto, con paradas para rehidratación, que cada vez son más necesarias y llegada a Maracena sobre el mejor de los horarios previstos donde no hemos podido resistirnos a compartir unas merecidas cervezas en inmejorable compañía.
El domingo que viene nos espera el coloso de la temporada, La Hoya de la Mora, con sus 2.500 metros de altitud que servirá para echar el cierre para el parón veraniego de agosto.
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| Grupeta sentados cómodamente en el diván de Melegís |
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| El grupo posando en el Peñón de El Turro |
Buenas y tórridas tardes estimados compañeros, peñistas y amantes del ciclismo en general. Hoy teníamos todo un clásico, el circuito de El Turro con entrada por la vega lorquiana a través de los pueblos como Fuente Vaqueros y Valderrubio, Escóznar, Obéilar, Illora, Alomartes, Tocón de Illora, Brácana, Loreto y Moraleda de Zafayona donde teníamos el control de firmas establecido asi como nuestro ya tradicional desayuno para reanudar con dirección a El Turro, Castillo Tajarja, Chimeneas, El Jau, Santa Fe, Atarfe, Albolote y Maracena.
Poca asistencia la de hoy, apenas una veintena. Se ve que el calor aprieta y establece otro tipo de prioridades y alternativas a la flaca.
Pronto comenzábamos a rodar en serio. Quizás hoy el ritmo alto y constante ha provocado que la media sea más que aceptable. Por delante, un par de grupetas con compañeros que adelantaron la hora de salida para tomarse las cosas con más calma llegando unos casi a la par que el grueso del grupo y otros dando por finalizada la ida en Tocón de Illora para volver por el mismo sitio.
El regreso, por el canal de Cacín hasta el Turro donde hemos inmortalizado nuestra visita con la clásica foto en el peñón que recibe al visitante (¿tendrá nombre?) en la entrada a la localidad y ya puestos en faena, por la cansina subida por un maltrecho asfalto que nos lleva a los secanales de El Turro que los hemos solventado con la suficiente "dignidad torera" par evitar la fatiga en exceso por las altas temperaturas.
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| Imagen explicita de como estaba el día con esa "nube sahariana" sobre nuestros cielos |
Un reagrupamiento adicional en el Castillo Tajarja, o como dicen ahora en el futbol, para técnica para rehidratación, para dar sabida cuenta de unos refrigerios sobrantes de aquella marcha de Huéscar y que nuestro querido y no siempre valorado Manolo Ramal que hoy ejercía de delegado de marchas ha tenido a bien en mantener fresquitos, refrigerios que nos han sentado de las mil maravillas y que nos han servido para afrontar el último tramo de la ruta, ya mucho más cómodo y llevadero por tratarse de un terreno favorable hasta prácticamente la llegada a Maracena.
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| Momento del refrigerio en el Castillo Tajarja. FOTOS Ruta RELIVE |
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| La ya tradicional foto de familia en la puerta de la Cafetería Bar Mónica |
Bueno señores, pues aquí estamos después de disfrutar de una nueva etapa del Tour en la que, una vez más, el intratable Pogacar certifica su insultante autoridad en la clasificación general de la ronda gala. A este paso van a sobrar semana y media.
Hoy, como no podía ser de otra manera, el tema de conversación en los primeros kms de la marcha era sin dudad, ese. Y es que el esloveno no tiene rival. Bueno si los tiene pero están a años luz del poderio del líder. En todo caso, estaremos expectantes para ver que pasa.
Nosotros, lejos de amilanarnos nos hemos crecido. Si él puede, por qué nosotros no?. Y como mandan los cánones hemos cumplido con nuestro calendario y nos hemos plantado en la provincia de Jaén, en localidad de Noalejo.
Para llegar hasta allí nuestro rutómetro nos marcaba el recorrido alternativo que era llegar a Colomera, Benalúa de las Villas, Venta de Ándar y Montillana donde la subidilla maldita mezclada con el calor reinante se nos ha atragantado a más de uno.
Una vez en la Montillana, se atraviesa el pueblo y nueva subida. Desconozco el nombre pero el puertecillo se las trae, eso sí, con su belleza particular por su serpenteante trazado hasta prácticamente llegar a Noalejo.
Una vez allí, y como es de sana costumbre hemos visitado a nuestros amigos de la Cafetería Bar Mónica que como siempre nos han tratado como si fuésemos familia en ese patio tan fresquito que tienen preparado para tal efecto. Mil gracias, como siempre.
Después de inmortalizar la visita la tradicional foto de familia, esta vez en la puerta y como novedad también, en la nueva y flamante fuente recién inaugurada que luce en el centro de la plaza del pueblo reanudamos la marcha con el regreso, ya por la via rápida muy unidos todos rodando bajando lo que queda de aquel puerto Carretero por terreno favorable hasta llegados a Puerto Guerra, que cada cual ha elegido el grupo que mejor se adaptaba a sus necesidades para solventar la cansina subida a Colomera por la vertiente norte y el último tramo de la marcha, que como todos sabéis se pone más bien pesado.
Otros compañeros han optado por dar por finiquitado el trazado de ida en Campotéjar, que tampoco está nada mal.
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| Los compañeros que, junto al improvisado fotógrafo, han llegado hasta Campotéjar |
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| El grupo en los primeros kms de la ruta |
Un circuito que se iniciaba con el tradicional desayuno que serviría de encuentro entre los que se adelantaron para disfrutar de un fin de semana en familia por las tierras del altiplano con los que eligieron el madrugón de padre y muy señor mío. En cualquier caso, la ocasión lo merecía.
Al principio parecía tarea complicada. Lo que el personal no sabía que el "presi" tenía un As en la manga. Un As apellidado Navarro y que se echó a la espalda la ardua tarea de complacer a todos y cada uno de nosotros. Nos buscó alojamientos de altura, un lugar donde deleitar el paladar con productos típicamente lugareños con el atractivo principal del cordero segureño a la lata como plato estrella y por si fuera poco sirviendo de "cicerone" con las familias recorriendo los principales puntos de interés turístico y cultural de la comarca mientras nosotros nos dedicábamos a hacer lo que más nos gusta, que no es otra cosa que dar pedales a lomos de la flaca. Y todo con una amabilidad especial que le salía del alma que es como deben hacerse estas cosas. Desde estas líneas, nuestro más sincero agradecimiento así como nuestra más enérgica enhorabuena por el buen hacer para con nosotros.
Como comentaba, la jornada comenzaba con un desayuno a modo de reagrupamiento donde no podían faltar los clásicos churros matinales entre risas y chascarrillos.
Pronto comenzábamos la aventura. Por delante 95 km a través de un circuito circular por uno de los parajes más emblemáticos de la provincia de Granada, la comarca de Huéscar.
Una carretera de inmejorables condiciones para rodar nos recibía con un ligerillo desnivel hacia arriba. Las impresionantes vistas no dejan indiferente a nadie. El sol, libre de contaminación por esa zona daba un toque espectacular al paisaje, todo ello presidido por la majestuosidad de la Sierra de La Sagra, un impresionante mamotreto en mitad de la nada con forma de montaña que con sus 2383 m de altitud está catalogado como el octavo pico más alto de la península ibérica.
No podíamos dejar pasar por alto una breve parada para inmortalizar el paso por el Santuario de la Virgen de la Cabeza, una edificación del siglo XVII y por supuesto al protagonista de la zona, el bosque de secuoyas que emerge de manera claramente dominante por encima de los pinares y castaños que abundan por la zona.
Ya metidos en faena, nos tomamos en serio la ruta. El puerto de las Losas con sus 1754 m. de altitud nos esperaba. Una ascensión no demasiado complicada de unos 14 km en total con desniveles sostenidos entre el 6 y el 9 por ciento, con un buen asfalto en las dos primeras partes pero que a medida que se ascendía y llegaba a esa zona en la que la nieve es protagonista al llegar el invierno se convertía en un firme descarnado lo que le confiere un toque más carismático si cabe.
Una vez solventado, primer reagrupamiento serio. El coche de la peña esta vez adquiría una nueva misión, la del avituallamiento que en este caso nuestro compañero Francis Galdón se encargó de preparar con mimo y esmero. Bebidas y refrigerios de todo tipo, hielos, café, plátanos, sandia y hasta melón. De agradecer la labor también de Galdón por que no nos faltase de nada ya que el recorrido no ofrecía posibilidad alguna de avituallar en condiciones al no pasar por ningún municipio.
El descenso lo realizamos con especial precaución ya que el firme se encontraba en mal estado y nos preparamos para afrontar el siguiente reto, el puerto del Pinar, algo más suave que el anterior pero no menos bello. Una magnifica carretera que nos invitaba a recordar los últimos tramos de los Blancares o incluso la ascensión a Sierra Arana, nos llevaría hasta los 1600 m. de altitud y que nos serviría para un nuevo reagrupamiento.
Desde ahí, ya la trayecto se torna más liviano, con un terreno claramente favorable con la salvedad de alguna que otra "tachuelilla" que nos merendamos sin mucha dificultad. Los últimos km antes de llegar de nuevo a Huéscar transcurren por un camino recién asfaltado a través de un inmenso bosque poblado por un sin fin de eucaliptos y pinos que desembocaba en una carretera escoltada por una legión de cipreses que más bien nos hacia recordar un paisaje de la Toscana.
Al final, como no podía ser de otra manera, la jornada terminó con la tradicional comida de hermandad en restaurante El Maño II donde estuvimos de maravilla, que todo hay que decirlo.
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| Coronando el Puerto de las Losas, con La Sagra como testigo |
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| Foto de familia en Piñar |
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| Momentos iniciales con las nubes como testigo |
Pues llegamos señores a los puntos álgidos de la temporada. Las marchas más exigentes, los horarios más angostos con los madrugones (que a la postre se agradecen) y el calor que ya se ha instalado de lleno y que a buen seguro ha venido para quedarse durante unos meses.
Hoy, 13 de junio, San Antonio, nos hemos saltado la tradición de visitar un pueblo amigo, Olivares. Como bien sabemos todos alli se celebran las fiestas locales en honor a su patrón y el club, año tras año responde a la invitación que desde allí se hace a peñas y amantes del ciclismo en general convirtiendo el pueblo en centro neurálgico del cicloturismo granadino al menos por un día. Al igual que pasó el año pasado por motivos pandémicos, este año tampoco ha podido ser (y van dos) pero que en el tintero está para que cuando salgamos de ésta (que esperemos sea bien pronto) podamos retomarla.
Por contra, nuestro calendario fijaba el circuito de Albuñuelas y lo hacía con todos los extras para recorrerlo de cabo a rabo.
Entrábamos por Dúrcal previo paso por el Suspiro del Moro y Padul, para llegar a Cozvíjar, Albuñuelas, Saleres, Restábal y Pinos del Valle donde después de "zamparnos" las tostadas más grandes jamás conocidas acompañadas de un suculento y abundante lecho de buen jamón iniciabamos el periplo de regreso bajando hasta la presa de Béznar, los Peloteros, Béznar, Talará, Nigüelas y así hasta el reagrupamiento en Bobadilla.
Nuestros veteranos y algunos socios optaban por la ruta alternativa que era llegar, unos al Zahor y otros, a Talará por la carretera antigua de la costa.
Sin duda un circuito duro pero muy generoso. Ofrece al ciclista la posibilidad de medirse ante las adversidades. Un clima excepcional adquirido al alimón entre el gélidos fríos llegados desde las nieves de Sierra Nevada y los suaves vientos mediterráneos venidos del sur acompaña todo el recorrido entre naranjos y limoneros con espectaculares vistas a un valle coronado por el conjunto de pueblos que escoltan con celo a un pantano de Béznar que da más esplendor al lugar, si cabe.
Cuando se pasa en bici por allí resulta casi extraordinario como a pocos kilómetros de la capital exista tal extensión de terreno en forma de comarca. El continuos serpenteo de su flamante carretera entre (como decía) entre naranjos y limoneros acompañados del cantar de infinidad de pájaros te hace pensar que el tiempo se ha parado y que allí nunca pasa ni ha pasado nada. Pero nada más lejos de la realidad. Esa comarca está cargada de historia, una historia escrita forjada a través de los siglos y que le confiere una elevada dosis de importancia en la historia de Granada.
Si quieres conocer algo más de la historia musulmana del Valle de Lecrín, pincha AQUI (recomiendo su lectura).
El Valle de Lecrín, o Valle de la Alegría como era conocido en épocas nazaries, lo conforman pueblos como Padul, Dúrcal, Cozvíjar, Cónchar, Albuñuelas, Saleres, Restábal, Melegís, Pinos del Valle, Los Peloteros, Béznar, Talará, Chite y Mondújar. Seguro que os suenan todos.
Hoy, el Velo Club Maracena ha recorrido toda la comarca pasando directamente por el mismísimo corazón del Valle.
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| Sedienta grupeta reponiendo el tan preciado líquido elemento |
Comienza junio, y con él las marchas más exigentes de la temporada. Este primer domingo el calendario nos marcaba Mures, una localidad afincada en tierras de la vecina Jaen y que había que llegar hasta allí sorteando ni más ni menos que la subida a Moclín por la vertiente de Tiena previo paso por Olivares para después pasar por Limones y Tózar.
El regreso, mucho más cómodo por Alcalá Real (con la tradicional parada en la Venta La Gaviota para avituallar) y la cuesta Velillos.
El grupo de veteranos elegía la segunda opción marcada en el calendario que era llegar a Puerto Lope pasando por la localidad de Tiena.
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| El grupo en la tradicional foto con en la cañona de Lanjarón |
Partíamos temprano, a las 8.00 con puntualidad inglesa y con buen ritmo camino de la tierra del agua y del jamón. Un poco antes, como suele ser de costumbre, partía una grupeta para evitar diferencias en los tiempos.
El grupo principal, como decía, salía a la hora indicada de manera compacta, con buen ritmo (con un puntillo subidillo de tono pero soportable) marcando una media bastante alta. Llegamos al inicio del Suspiro del Moro, primer escollo que sirve como suele ser habitual de punto de inflexión para que cada cual ocupe el lugar que le corresponde. Los aguilillas comienzan su andadura y detrás se forman grupillos, cada cual con su ritmo más adecuado. Raro parecerá pero se produce un nuevo reagrupamiento lo que el grupo inicial queda definitivamente dividido en dos. Por delante se rueda rápido. El terreno favorable de la zona del Puntal y Padul, nos recibe con viento de cara lo que no impide que el grupo se mueva cómodo.
Los llanos de Marchena (que coño de llanos si en algún punto marcan más que un respetable 6% de desnivel vuelve a poner las cosas en su sitito. Por delante, de nuevo los aguilillas y detrás una grupeta que no se resiste a dejarse vencer.
Y ahí es donde llega el infortunio. Cosas que pasan. Un gato, asustado por unos perros, semi desbocado cruza la carretera y de repente se vuelve sobre sus pasos y la vuelve a cruzar. En ese momento, un grupo de cinco nos topamos de bruces con el felino. El pobre animal se enreda en la rueda delantera de Miguel Ángel lo que provoca una aparatosa caída en grupo. El azar quiere que este que os cuenta fuese en una zona más cómoda, cercana al arcén, y haya podido esquivar junto al compañero Capilla todo el amasijo de bicis, bidones, gafas y y que se más de cosas había por el suelo.
Resultado. Tres compañeros en el suelo. Miguel Ángel, que a la postre se ha llevado la peor parte tanto en daños personales como materiales (la rueda delantera destrozada y la horquilla sesgada de cuajo), María José, que en un principio parecía tener alguna lesión de consideración pero que al final, gracias a Dios solo han sido contusiones y un invitado que venia con ellos (no recuerdo el nombre, perdón) que solo se ha llevado un leve golpe en la rodilla y poco más.
Como consecuencia del accidente y dada la magnitud de las lesiones, se ha tenido que llamar a emergencias del 112 donde Miguel Ángel y María José han sido trasladados en Ambulancia al PTS.
El resto, una vez realizadas todas las actuaciones, reanudamos la marcha, ya con menos ganas, llegando a Lanjarón con un considerable retraso donde nos esperaban el resto del grupo.
El regreso, todos juntos, con tranquilidad y con la mente puesta en los accidentados que desde aquí deseamos y así esperamos tengan una pronta recuperación.
A MODO DE REFLEXIÓN
Me vais a permitir usar este medio, que es de todos, para lanzar una opinión muy personal respecto a lo que ha pasado hoy con el accidente.
Me ha tocado de lleno vivirlo en primera línea. Quizás, el hecho de ir donde iba me ha dado la oportunidad de ver el movimiento del gato y poder tener algo de previsión. El azar ha hecho el resto a mi favor.
Pero os puedo garantizar que he visto unas cuantas caídas pero ninguna como ésta. A Miguel Ángel lo he visto volar, literalmente, a una altura muy superior a la mía (y ya soy alto). Caer encima de María José, saltar la rueda por un lado con la horquilla, el crujir de las bicis, en fin, que os voy a contar. Parece como que el tiempo se para. Puedes ver las imágenes a cámara lenta, y en medio de todo un gato, negro para más señas, huyendo del lugar con los cuartos traseros arrastrando. De pronto todo vuelve a la normalidad. Llegan los primeros ruidos. Los coches pasando, las voces de todos y sobre todo, el trajín. Un trajín que se inicia con los típicos mirones buscando el morbo de la sangre (hay que ver que manía tiene este puto país con el dichoso culto a la sangre). Moteros, coches, algunos camiones, furgonetas, ciclistas, muchos ciclistas. El coche de la peña hace de parapeto (que importante labor realiza el coche) y los compañeros, todos, reorganizando el tráfico hasta que llega la ambulancia unos y atendiendo a los accidentados otros.
Ya, una vez realizada la llamada a emergencias veo el panorama. Pienso, en esto del ciclismo (siempre lo he dicho) existen unos riesgos asumidos que son los de las caídas. Todo el mundo lo sabe. Hoy, lejos de ocurrir con lluvia, en bajada, haciendo locuras (que también las hacemos de vez en cuando), en carretera susceptible de tráfico con los putos coches, ha ocurrido en una zona tranquila, recta, a una velocidad prudencial picando para arriba y con un gato. Un dichoso gato (que a saber que pollas hacía el gato por allí). Mientras pienso y veo lo que ocurre me doy de lo que es tener asumido el riesgo como algo normal.
Todos tenemos buenas bicis (unas mejores que otras pero buenas al fin y al cabo), buenas equipaciones, buenas gafas y quizás por eso, cada vez que nos montamos en la flaca, a parte de disfrutar de este bello y noble deporte, nos gusta hacer como que "jugamos y soñamos" a que somos ciclistas. Y no lo somos. El hábito no hace al monje, dice el refrán, por muchos kilómetros que hagamos al año.
Viendo a los dos en el suelo (el tercero en discordia ya se había levantado), yo me veía reflejado en María José. Yo, e imagino que todos nosotros. A parte del dolor que le haya provocado la caída, que debía ser más que considerable, ella estaba asustada, preocupada, cosa normal, claro está. Miguel Ángel, es de otra pasta. Él sí ha sido, es y será ciclista. No ha perdido la serenidad en todo momento. Imagino que estaría nervioso, dolorido (muy dolorido también) y preocupado (muy preocupado).
Y esto no es cuestión de valentías, no me confundáis. Es cuestión de tener los riesgos asumidos de verdad. Un tío que ha corrido cinco tour de Francia, no sé cuantas vueltas a España y Giros de Italia (amén de otras tantas y tantas carreras) medio se ha incorporado, sentado en el asfalto y nos ha dado a todos una lección de lo que es el ciclismo. Ahí está la diferencia entre un ciclista y uno que juega a ser ciclista.
Tenemos tanto que aprender.
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| Una vez iniciado el regreso, con los molinos como testigos |
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| El grupo afrontando las primeras rampas |
Se ve que había ganas de bici señores, bastantes. Con un horario apretado, a las 8.00 y con puntalidad inglesa partía un nutrido grupo de 19 componentes (que no está nada mal dadas las circunstancias) con todas las ganas del mundo de estrenar el tan venerado y flamante chubasquero.
Teníamos La Peza, con su castillo incluido. Mal día para ese destino. La Peza, por su situación geográfica se convierte en una trampa ratonera y hoy no iba a ser menos. No habíamos salido de la capital con dirección a Cenes cuando las primeras gotas empezaban a anunciar lo que se avecinaba después.
Pero no iba muy mal la cosa. Apenas se mojaba el suelo y la temperatura, aunque fresquita, era agradable. Y en esas nos venimos arriba. Un pelotón pretoriano (se ve que cuando la amenaza es factible se nos quitan las ganas de las escaramuzas) comienza la ascensión de las primeras rampas firme y con un ritmillo cómodo. Lógicamente se producen algunos descuelgues que se subsanan con acompañamientos y se forma una grupeta detrás a escasos metros.
El paso por la presa de Quéntar se hace con la mirada puesta en el horizonte donde unas pequeñas neblinas no presagian nada bueno. A partir de la fuente de los trucheros la cosa se complica. Las gotas dejan protagonismo a una lluvia "meona" acompañada de un fresquito que ya no resulta tan agradable. Los primeros afrontan la subida a los Blancares, que ya puestos no lo iban a dejar pasar por alto. Otros, prácticamente en el cruce del Tocón de Quéntar dan por finalizado el periplo de la ida poniendo pies el polvorosa.
Se ve que el enemigo venia por detrás. Nosotros mirando al frente y la nube la teníamos en la retaguardia.
El descenso de lo peor. No es que no puedas bajar por temor a una caída, no. Es el frio. Bajas con cautela, despacio. Llueve si tiene que llover, con frio y sin pedalear pues todos los ingredientes para pasar un mal rato que se solventa una vez tomas la carretera de la Sierra con dirección a Cenes donde la lluvia ya era menos protagonista y con el pedaleo constante entras en calor.
Pero claro. Apenas llueve, pero el suelo está mojado y el paso por Cenes, si normalmente es peligroso, pues mojado se puede imaginar. Tanto paso de cebra elevado, con la pintura mojada es caldo de cultivo de caídas. Y así ha sido. Nuestro compañero Manolo (conocido cariñosamente como Manolo, el de la megamo amarilla) ha sido el que se ha llevado la palma y en una de esas, la bici se le ha ido de control por lo que la caída ha sido inevitable.
Debido a las diversas contusiones y a las circunstancias se opta por llamar a la ambulancia para su traslado al hospital donde se le realizan todo tipo de pruebas dando como resultado que no hay lesiones de ningún tipo salvo las típicas contusiones.
El resto del grupo, una vez reanudada la marcha, llega a Maracena donde al parecer, hasta el momento no ha caído ni una gota. Normal, nos ha caído todo a nosotros camino de La Peza.
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| Los que han llegado a los Blancares |
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| Foto de familia en el mirador de Trevélez |
Pues aquí estamos de nuevo y en una fecha inusual ya que como todos sabrán no es típico que los lunes nos dediquemos a estos menesteres pero es que ayer domingo fue u día largo e intenso y consideramos dejar esta labor para mejor ocasión (léase aquí, hoy).
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La marcha, sirvió además para homenajear a un ilustre granadino del ciclismo, Antonio Miguel Díaz, socio de nuestro club y que justo ayer, 16 de mayo, se cumplían 30 años de aquella mítica victoria de nuestro homenajeado en la etapa con final en Valladolid de la Vuelta Ciclista a España del 91.
Para tal ocasión, y al igual que el año anterior ocurriera con otro ilustre y socio del Velo Club, Miguel Angel Martínez, se diseñó un maillot conmemorativo para la ocasión, en este caso con los colores alusivos del mítico Kelme, equipo en el que militaba el bueno de Antonio Miguel.
Tras un breve acto de homenaje, que consistió en la entrega de una placa conmemorativa y la tradicional foto de familia partimos al grito de "papas robás de Cúllar Vega" los más de 50 participantes entres socios y amigos del homenajeado, con dirección a afrontar una jornada pura de buen cicloturismo por las tierras alpujarreñas.
La salida se hacía de manera escalonada, partiendo en grupetas por temas de seguridad vial, teniendo fijados varios puntos de reagrupamiento, uno en el cruce de Bubión, otro en Trevélez y otro en Torvizcón.
Sin duda, un gran día de ciclismo por unas carreteras merecedoras de los más dignos elogios. Belleza paisajística, belleza deportiva y lo mejor, que todo ocurrió dentro de un ambiente festivo, familiar, sin ningún tipo de incidentes y que terminó como suelen terminar estas cosas, al calor de unas merecidas cervezas y posterior comida de hermandad.
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| Dos grandes, Miguel Ángel Martínez y Antonio Miguel Díaz |
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| Parte del grupo posando en el cartel de entrada a Huétor Tájar |
| Foto en el 402 antes de iniciar el recorrido de vuelta |